Lo malo y lo bueno
noviembre 24, 2020 |

En tiempos relativamente recientes, la política exterior mexicana ha sido severamente cuestionada por personeros gubernamentales y diplomáticos que pertenecieron a gobiernos demócratas estadounidenses. Es el caso de la ex embajadora Jacobson que, entrevistada por Loret de Mola, abiertamente critica las decisiones y políticas del gobierno mexicano. Un eventual triunfo de Joe Biden sería un mal escenario para México. Implica inmensas presiones sobre el gobierno mexicano para alinearlo a políticas neoliberales. No hay que olvidar que Joe Biden fue vicepresidente del gobierno demócrata que, con la justificación del narcotráfico, apoyó con todo la guerra de Felipe Calderón contra México. Ésos son los de los varios rápidos y furiosos que hubo en el gobierno calderonista.

Joe Biden retomará la agenda y propósitos neoliberales, lo que implica, por ejemplo, fuertes presiones para reanudar los proyectos de inversión de Iberdrola en la generación de energía eléctrica en el país. Los sueños de Calderón y Fox.

Un gobierno demócrata con esta calidad de demócratas es apelar a lo más granado del neoliberalismo a ultranza. Cosa muy distinta de la versión demócrata del senador Bernie Sanders. El primero, un demócrata neoliberal químicamente puro, al igual que el encantador Obama. Sanders, por el contrario, es un demócrata que representa al capitalismo social del Estado de bienestar, ese que construyó Franklin Delano Roosevelt y que sacó a la economía estadounidense de la Gran Depresión para llevarla a vencedora de la Segunda Guerra Mundial.

Con todo, hay motivos para el optimismo. El proceso de reconstrucción nacional que vive el país, pese a dificultades como la pandemia o Joe Biden, avanza; lo mismo que la rendición de cuentas para ex funcionarios de la cleptocracia neoliberal. No se dice, pero se suman ya suficientes indicios como para pensar que nos encaminamos hacia un proceso de rendición de cuentas de gran magnitud. No es difícil que uno o varios de esos juicios impliquen una clara traición a la Patria. Independientemente de que sean juzgados por ese concepto específico, las implicaciones para juzgar al régimen, a la forma específica de gobierno que devastó al país durante 40 años, serán gravísimas. Los gobernantes recientes no solo robaron sin el mínimo decoro, pudor, sino que pusieron a la venta al mejor postor la riqueza nacional, llámese petróleo u oro.

Por otro lado, al sur del continente se dan procesos claramente antisistémicos, esto es antineoliberales; desde luego el referéndum para reconfigurar al chileno fuera de la impronta pinochetista y fuera de los patrones neoliberales; en Bolivia fue electo presidente Luis Arce de Movimiento al Socialismo. En Perú la movilización social natural, sin líderes partidarios, por la muerte de dos estudiantes lleva a una crisis de legitimidad del gobierno y del régimen, y se convoca este fin de semana a refundar el pacto legitimador, una nueva constitución.

Movilizaciones en la capital y en varias ciudades guatemaltecas durante este fin de semana reclamando la salida del presidente por la represión desatada.

Así, resulta que las resistencias a la lógica neoliberal no son ni infrecuentes ni desorganizadas. Hay resistencias, están socialmente organizadas, son potentes y no pocas veces están acuerpadas por sus gobiernos.

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