Política

Punto de inflexión

noviembre 19, 2020

El ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Pablo González Casanova desveló ayer una gran pero preocupante y lastimosa verdad: la pandemia del covid-19 está acentuando las desigualdades que hay en la tierra y entre los seres humanos.

La pandemia y los problemas ecológicos, advirtió, son "un muy fuerte golpe para la gente jóven y los pueblos pobres, pero no quedan exentos los ricos, que no podrán seguir acumulando desenfrenadamente su riqueza, como lo han hecho con anterioridad, ni podrán reinar en un mundo donde ellos son los señores y los demás los criados".

Esa afirmación del investigador emérito de la casa de estudios también es una advertencia seria acerca del estado de indefensión en que se encuentra la humanidad por la incertidumbre, que genera no sólo la ausencia de una vacuna efectiva que inocule de forma masiva a toda la humanidad, sino agregado a ello la falta de conciencia de la magnitud del problema dado los vaivenes en los rebrotes y segundas olas de la epidemia que en muchos países ya están ocurriendo.

Por ello destacó el papel sustantivo de los centros de investigación científica y social que se hallan en las universidades, pues consideró que la pandemia es un problema geológico y social, pero se está abordando con un perfil ideológico que está dando al individuo y a la curación del individuo más importancia de la que le da a la magnitud de los problemas ecológicos.

Esa visión inmediatista, apurada por la emergencia para contar con una medicación efectiva que permita contener la enfermedad, está dejando de lado la percepción de que la realidad del mundo ha cambiado. El planeta esta enfermo por la sobreexplotación indiscriminada de los recursos naturales y la destrucción de los hábitats en aras de la ambición desbordada de empresas y gobiernos ávidos de riqueza.

La humanidad entera está pagando el costo y aún no parece darse cuenta del grave trance en que se encuentra pues de no hallarse una pronta cura, la enfermedad podría cobrar un altísimo costo en vidas. Al mismo tiempo, la actual situación demanda pensar de otra forma en nuestro lugar en el planeta en la que de manera integral se observen los problemas ecológicos y su íntima relación con la cuestión social.

Aunque puede parecer pesimista pensar que nada podrá volver a ser como antes y las nuevas generaciones aprenderán a vivir en medio de la angustia y preocupación permanente que significa la posibilidad de contagiarse, el actual es un punto de inflexión para la construcción de un humanismo revolucionario, que lucha a la vez por la libertad, la democracia, la independencia y la vida. "Esos países son México con el EZLN, Cuba y Venezuela. El futuro de nuestra humanidad, si la humanidad tiene futuro, está en nuestra América", precisó Gonzalez Casanova.