Gobernadores y ayuntamientos, en su excelsa corrupción
noviembre 04, 2020 | José Lima Cobos

Los gobernadores de las entidades federativas y los presidentes municipales del país, estaban acostumbrados a vivir y desenvolverse en la más amplia corrupción de que se tiene memoria, sin el menor recato ante las necesidades sociales, pues solo les interesada la fantochería y el despilfarro, es decir, el saqueo era lo que imperaba en el pasado reciente, pero en estos tiempos nuevos, quieren que sea lo mismo y peor aún, desafiar a quien se ponga en frente con tal de acreditar que existe interés en sus localidades y su queja es porque la preocupación deviene de su voluntad de servicio.

Ningún gobernador ni presidente municipal- salvo alguna rara excepción – puede levantar la voz para exigir que la federación debe aportar mayores recursos, cuando en la práctica, el cargo o encargo que se le ha encomendado, lo usan para presumir y obtener ventajas deleznables y se puede afirmar, sin hipérbole de ninguna índole, que nadie aguanta una auditoria a fondo y al hacerlo por los órganos que tienen esa misión, están cooptados por los intereses que representan, porque no tan solo dilapidan las participaciones federales sino que se quedan con el impuesto sobre la renta, no pagan al seguro social o al ISSSTE, reciben subsidios de gasolinas, así como regatean el pago de la energía eléctrica o bien lo correspondiente por el uso del agua y otras tantas cuestiones que corresponden a la federación, en síntesis, su llenadera no tiene límites.

Es público y notorio que los gobernadores y presidentes municipales participan y controlan, a quienes, supuestamente se encargarán de auditarlos y no pueden hacer nada benéfico para las entidades o localidades en las que medran los recursos del pueblo, pues están sujetos a la voluntad de quien los proponen para esos cargos y les pagan, así que solo sirven para la simulación, la farsa o el engaño, que se traduce en complicidades ominosas y execrables, que contribuyen a fortalecer la desconfianza en la sociedad.

Los órganos de fiscalización en los estados, están amafiados con los gobernadores al igual en las presidencias municipales, pues, por aquello de la autonomía e independencia, hacen y deshacen a su antojo, sin riesgo de responsabilidad, porque las tapaderas, son del orden de la impunidad que vive el país. Es buena la democracia cuando quien gobierna, llega con la dignidad que solo los grandes luchadores pueden probar y en américa latina, se acredita, en el caso de Bolivia cuando mediante subterfugios indignos- malvados y perversos- rompen, por la mezquindad de seguir saqueando a los pueblos, la estructura de un gobierno que como el de Evo Morales- indígena, por cierto- logra reducir la miseria a menos del 15 por cierto y durante más de quince años, el producto interno bruto se mantiene en más del cuatro por ciento y, en cambio, ante el golpe de estado que se estimula por la minoría explotadora, en su corta permanencia, cae la economía de manera brutal y tendrán que pasar no menos de dos años para que la normalidad de ese pueblo vuelva a su cauce.

Si el golpe de estado de Bolivia que encabezó Jeanine Añez – por cierto, mujer ambiciosa y oportunista-no se castiga severamente por la muerte de más de treinta personas y quienes utilizaron al ejército y a la policía para socavar la democracia- incluyendo al secretario de la Organización de Estados Americanos, señor Almagro o "amargo", tales hechos se repetirán y, ya se vio que, treinta años después de la masacre que sufrió el pueblo chileno y su presidente electo democráticamente Allende, es hasta ahora cuando se puede reformar la constitución pinochetista, gracias a la fuerza de la lucha de su pueblo, cuya sangre derramada no será en vano, pues es hoy cuando se abrirá el camino de la nueva esperanza.

Así es nuestro país, mediante el empuje democrático de más de treinta millones de ciudadanos y sin que se haya tenido que tapiar o romper cristales, se abrió el espacio de la esperanza con el presidente López Obrador, sin embargo, los sicofantes que no duermen, enarbolan con desvergüenza y la mayor desfachatez, la bandera del federalismo para reclamar, no el bienestar de sus comunidades sino para saquear más económicamente a la nación, pues no conforme con solo cachar lo que la federación les entrega religiosamente, quieren más, cuando jamás vieron las lágrimas de sus ciudadanos que no cuentan con ningún bienestar, en tanto, al acercarse el final del año, se rebelan porque no actuaron con austeridad y tiraron los recursos por la borda de la corrupción y ante su derrota en interior de gobierno, quieren que la federación vaya en su auxilio ante el desparpajo de la deshonestidad.

El presidente de la nación ha sido claro y ha afirmado que no mantendrá complicidades con nadie y que bueno que mantenga la postura enérgica, pues no se olvida como el ahora gobernador de Chihuahua, Corral, mediante chantaje , obligó al gobierno de Peña Nieto que le enviara mayores recursos ,ante la amenaza de la denuncia contra el ex gobernador Duarte, que está prófugo y que se encuentra en Estados Unidos, por el desvío de recursos a favor del Partido Revolucionario Institucional.

Los gobernadores y presidentes municipales que no podrán afrontar económicamente la crisis que se les viene encima con el pago aguinaldos y sueldos de fin de año y tendrán que rumiar su perversidad porque no existían más salvamentos como el Fobaproa y endeudar a la nación, así que, si ya vivieron la excelsa corrupción en los momentos que todo estaba en la pudrición, no quedará otro camino que huir antes que les caiga el castigo divino de la Unidad de Inteligencia Financiera.

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