Política

Alentadoras, pese a todo

octubre 31, 2020

En medio de estos tiempos distópicos por la pandemia, el respetable de pronto topa con noticias alentadoras. Incluso provenientes de la Iglesia católica, acostumbrados al conservadurismo extremo del largo papado de Juan Pablo II, vicario del neoliberalismo y del conservadurismo extremos.

Sucede que la semana pasada el papa Francisco lanzó una muy fuerte crítica al liberalismo como modelo de convivencia. Promulgó una encíclica donde señaló las debilidades –distorsiones es más preciso– del dogma neoliberal y criticó la especulación financiera.

De hecho, desde el inicio de la crisis provocada por la pandemia, el capitalismo neoliberal como modelo económico y su respuesta a la coyuntura ha sido severamente criticado en varios escenarios, por lo que implican en el incremento de la pobreza y la desigualdad, pero que lo haga la cabeza de la institución religiosa que fue pilar en su construcción es algo que debe ser observado para el entendimiento de estos tiempos.

El Papa emitió la encíclica Fratelli tutti (Hermanos todos) en la que critica con severidad el capitalismo y el dogma neoliberal impuesto desde los años setenta. Cincuenta años de concentración mundial del ingreso en pocas manos y la multiplicación geométrica de la pobreza y el sufrimiento mundiales.

En el documento, Francisco afirma que "la fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado", "...el neoliberalismo, se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente". Justo lo que el presidente López Obrador se negó terminantemente a hacer y por lo que fue duramente criticado por la oposición de la plutocracia aborigen.

Y es que en su nueva encíclica, que se titula ‘Fratelli tutti’ (Hermanos todos), el pontífice arremetió contra el capitalismo y el dogma neoliberal de la actualidad.

Según el documento, publicado este domingo, Francisco apuntó que "la fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado", al tiempo que arremetió fuertemente contra el neoliberalismo, al apuntar que este "se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente".

El neoliberalismo son recetas que no son capaces de resolver la inequidad en el mundo, dijo, para agregar sin ambigüedades que el desarrollo no debe orientarse a la acumulación creciente de unos pocos. Hace mucho tiempo, desde Juan XXII y Paulo VI, que la Iglesia católica no abraza la vocación por los pobres consignada en los textos y el espíritu del Concilio Vaticano II. No podía hacerlo por avalar sin condiciones el modelo neoliberal.

El Papa también criticó la desigualdad, cuyas grandes riquezas incluso han seguido creciendo durante la crisis. "El desarrollo no debe orientarse a la acumulación creciente de unos pocos (...) el derecho de algunos a la libertad de empresa no puede estar por encima de los derechos de los pueblos, ni de la dignidad de los pobres, ni tampoco del respeto al medio ambiente", resaltó en el documento.

De hecho, en las líneas del texto hace referencia a que la globalización y la economía mundial aumentó la riqueza, pero inequitativamente, lo que propició la aparición de nuevos tipos de pobreza. Los empresarios "tendrían que orientarse al desarrollo de las demás personas y a la superación de la miseria, especialmente a través de la creación de fuentes de trabajo diversificadas".

El cambio de tono y de intención es sustantivo, pareciera que se configura una suerte de resistencia seria frente a las lógicas del sistema. Entre la transformación de México su regreso al Estado de bienestar, el despertar de Chile, la lucha de Ecuador, la reafirmación de Bolivia, y las resistencias Argentinas, parece que a los tomadores de decisiones se les regresa el buen juicio.

Y es que lo que empezó como una alternativa a la crisis económica del estado bienestar en Europa se desarrolló abruptamente en todos los ámbitos de la vida social occidental. Estructuramente el neoliberalismo supo cómo disciplinar al trabajo. Romper la mayoría de sus cercos históricos de derecho y desarticular su organización. Desordenar su experiencia en los lugares de trabajo y enfermar las expectativas de un mundo obrero. El consenso de Washington del cual el Chile de Pinochet fue el primer ensayo, tuvo la claridad histórica para iniciar un periodo de acumulacion depredador, ingresando elementos de la vida social antes no explorados por el capital como la educación, la salud, las cajas previsionales, los genes y el conocimiento, entre otros elementos tragados por hoyo funky del capital.

Pese a todo, hay razones para el optimismo.