Política

Movimientos sociales siguen en la exigencia de justicia a pesar de pandemia: investigador UV

octubre 29, 2020

A pesar de la pandemia del covid-19, los movimientos sociales en Veracruz –sobre todo los que tienen que ver con la cuestión de la inseguridad, como la de colectivos de desaparecidos, violencia contra las mujeres, periodistas y defensa del territorio– han permanecido en la exigencia de justicia, señaló el investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Martín Aguilar Sánchez.

En entrevista, el integrante del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S) de la UV comentó que hubo una primera fase en donde la pandemia paralizó las protestas de los movimientos que venían manifestándose y expresándose, por ejemplo, todo lo que era el movimiento magisterial que estaba negociando con el gobierno federal disminuyó sus acciones, pero también el movimiento feminista que ha sido muy fuerte a nivel de Latinoamérica y de México.

Entonces disminuyeron esas expresiones y, aunque nunca se paró la protesta y demanda de los colectivos de desaparecidos, sí hubo una pequeña parálisis en esa primera fase.

Pero también, por ejemplo, a nivel mundial, en Estados Unidos durante la primera fase por el racismo y la violencia contra los afro mestizos se generaron movimientos importantes que tendían a crecer.

Aquí en México, en esa primera etapa de la pandemia había otra serie de acciones que no eran exactamente movimientos sino acciones de sobrevivencia, por ejemplo, redes que empezaban a apoyar con alimentos desde una manera más autónoma, o el intercambio de productos entre productores, nuevas redes estaban emergiendo dentro de la parálisis de la pandemia.

También del papel del gobierno federal y estatal vemos una respuesta general como otros gobiernos a nivel mundial, y que tiene una respuesta diferenciada a otros, por ejemplo Francia [o] Italia ya tomaron medidas coercitivas para que no se trasmitiera de una manera más intensa la pandemia, aunque tenían condiciones históricas y de salud; en México, lo que se hizo fue más de control y de las grandes instituciones como la educación, esto generó otra serie de protestas de gente que se vio afectada, por ejemplo, los taxistas, empleados de restaurantes, trabajadoras domésticas, había resistencias como en la industria petrolera.

En la segunda etapa se reactivan algunos movimientos como el feminista, la protesta se agudiza por la violencia contra las mujeres por la pandemia, la protesta rebasa muchas veces la propia política gubernamental, el movimiento feminista es un movimiento que no lucha contra el problema de los feminicidios sino contra una estructura patriarcal, entonces un poco rebasa las dinámicas a nivel político, estatal y nacional.

Una dinámica fuerte –comenta Martín Aguilar– es la intensidad en la que las familias de los colectivos de los desaparecidos se han manifestado y expresado, como que el problema que ya venía se mostró en la protesta, la inseguridad no disminuyó sino que en algunos momentos se acrecentó y los colectivos han tenido el papel de expresar que el problema sigue intenso. El problema de la inseguridad, por ejemplo, [tanto] en el país como en Veracruz está vigente, implica un esfuerzo que no ha logrado detener las desapariciones y los secuestros.

Por otro lado, destacó el investigador de la UV que han aparecido los movimientos de derecha, esos son movimientos más políticos y una especie de contra movimientos, porque no son expresiones tan legítimas y demandas estructuralmente originarias, sino más bien son respuestas en el ámbito y en la política, que están empujando a respuestas de la derecha y la ultraderecha y no por cuestión de democracia.

Además, los grupos y las redes indígenas reivindican sus demandas ante el territorio, como que ahora se justifica más la defensa del medio ambiente y el territorio es como un elemento central ante una problemática de la pandemia, que no es solamente el virus, sino lo que se ha descuidado a nivel mundial, como es el caso del medio ambiente.

Los movimientos ambientalistas y los movimientos indígenas que luchan por la preservación de su territorio son colectivos que reivindican un movimiento importante en el país.

Las demandas de los movimientos son históricas, pero van cambiando sus procesos y sus actores, entonces el papel de un gobierno progresista es entender ese proceso y no precisamente es asumir qué movimientos tienden a desaparecer porque estén o no apoyando a un gobierno, sostuvo Martín Aguilar.