Política

Entre inquietos, temerosos y rabiosos

octubre 28, 2020

En marzo pasado nació la Coordinación Noreste Covid-19 con tres gobernadores: el atípico Jaime Rodríguez, El Bronco, de Nuevo León (independiente, dice), y un par de impresentables más: Miguel Riquelme de Coahuila (PRI) y Francisco García Cabeza de Vaca, Tamaulipas. Ambos gobernadores reclamaron más recursos para fortalecer los servicios sanitarios. Lo que en realidad querían era la revisión del pacto fiscal con la peregrina idea de que las entidades del norte del país son las que más recursos aportan a la Federación y no reciben lo necesario para resolver las necesidades locales.

En tiempos de astringencia como estos, el reclamo no tardó en sumar a otros gobernadores de oposición, hasta convertirse en la llamada Alianza Federalista que ahora agrupa 12 gobiernos estatales. Ninguno de Morena.

En los primeros cinco encuentros solo estuvieron presentes Rodríguez, Riquelme y García Cabeza de Vaca. En la sexta reunión, el 24 de abril, ya había dos gobernadores más: el panista José Rosas Aispuro, de Durango, y el perredista Silvano Aureoles, de Michoacán. Asistieron también 65 empresarios y otros 500 se conectaron de manera virtual a la reunión con el argumento de definir la reactivación económica.

Sostuvieron actos en cada entidad y denunciaron irreflexivos recortes al gasto federalizado, la apropiación de los recursos de 109 fideicomisos así como "la falta de previsiones y acciones sustanciales en el manejo de la pandemia por el covid-19 a nivel federal".

Afirman haber convocado a diversos miembros "clave" de la sociedad entre organizaciones empresariales, sindicales, agrarias, academia y ciudadanía más los legislativos estatales.

Dicen también que su preocupación es fundada y generalizada en los mexicanos en sus estados y que son compartidas por los demás. Todo expuesto en un comunicado en el que se indica que todos se pronunciaron en nombre de un verdadero desarrollo y bienestar para los gobernados y en favor de una "auténtica república federalista".

Hace un par de días se volvieron a pronunciar. Ahora aseguran que por el mal manejo de la pandemia se lleva al país "hacia una segunda catástrofe social, económica y de salud".

Por otro lado, en el nivel ideológico propagandístico, Univisión y su ancla noticiosa principal, Jorge Ramos, la emprende contra el Presidente diciéndole que el país le quedó grande y justifica a ex funcionarios presos en Estados Unidos, Cienfuegos y García Luna, diciendo que "no hay que echarle la culpa a ellos, toda la culpa la tiene López Obrador".

Es que es una campaña que está en curso desde el inicio de este gobierno y es de un cretinismo proverbial. Algo así como cuando el vocero principal de TV Azteca, Javier Alatorre, recomendó a su audiencia simplemente ya no hacer caso a las recomendaciones de López-Gatell. Esto, porque las recomendaciones del funcionario al recomendar la sana distancia y evitar los lugares públicos alteraban de manera importante las ventas del minorista y prestamista Salinas Pliego.

La derecha conservadora y desde luego neoliberal nomás no se halla con este gobierno. La pasan mal toda vez que la dinámica de su generación de riqueza ha sido sensiblemente mermada desde que se acabaron los privilegios. No pueden procesarlo y están decididos a generar polarización sobre la base de desinformar. Esto por sistema, pero sobre todo con miras a las elecciones del 2021. La más grande en la historia de México por el número de diputados federales y locales y muchas gubernaturas por ser elegidas.

Es tal la cantidad e intensidad de los sentimientos perturbadores de estos tipos que con certeza deben estar pasándola mal. Eso sí, no tanto como el temeroso Calderón.