Política

La impronta feminista

octubre 27, 2020

El 25 de noviembre de 2019 mujeres chilenas con los ojos vendados protestaban cantando con una sola voz la canción Un violador en tu camino. "El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es la violencia que no ves" es la primera frase de un performance del grupo Las Tesis que se convirtió en un himno universal feminista. Un mes antes, el 19 de octubre, ante el alza al transporte público impuesto por el gobierno neoliberal de Piñeira cientos de estudiantes mujeres de educación media tomaron las calles en protesta. Fueron reprimidas. Hubo varias muertes y mil 400 personas heridas. Piñeira no era otra cosa que el pinochetismo edulcorado. La insurrección se propagó a varias ciudades de Chile. Los militares impusieron el toque de queda en Santiago y sacaron las tanquetas. El performance El Violador eres tú se convirtió en un himno feminista mundial y la insurrección se multiplicó exponencialmente. El presidente Piñera, suspendió el alza del pasaje del metro (de 800 a 830 pesos en el pasaje de horario punta) que detonó las manifestaciones en la capital que luego se esparcieron a otras ciudades del país, pero las protestas no acabaron con el anuncio. Porque no eran 30 pesos, eran más de 30 años de neoliberalismo. Porque el neoliberalismo entró a rajatabla precisamente en Chile con Pinochet. Dos años antes, el presidente norteamericano Richard Nixon había abandonado el patrón oro como referente del dólar. El acuerdo que permitió la explosión de progreso mundial luego de la Segunda Guerra Mundial. El neoliberalismo inició en 1971; dos años después fue el golpe en Chile. Deshacerse de Allende era indispensable para poder instrumentar el nuevo modelo profundamente patriarcal en el sentido de su vocación por la muerte y el dominio.

Por eso no es casual que la insurrección empezara con un grito feminista.

Ocho muertos y más de mil 400 heridos en la primera movilización de protesta en Santiago. "El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es la violencia que ya ves".

Creció la organicidad y la oligarquía chilena tuvo que aceptar la inquietante idea de que parecía que tendrían que compartir sus privilegios. La frase es de la suegra de Piñeyra en una conversación telefónica con una amiga: "Por favor, mantengamos nosotros la calma, llamemos a la gente de buena voluntad, aprovechen de racionar las comidas y vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás".

El plebiscito del domingo es mucho más que una mera consulta popular. Es el resultado de una revolución popular sin partidos, sin organizaciones corporativas, sin líderes, sin políticos. Una movilización completamente ciudadana, de personas individuales que asumen completa y conscientemente su responsabilidad personal en el diseño del futuro, en las decisiones públicas. Todas hechas con sentido público en interés del público, por el público. Nada puede ser más democrático que eso. Nada puede ser más revolucionario, tampoco.

Chile es vanguardia mundial del cambio en la conciencia. México lo es en la vuelta al estado de bienestar. Es una sinergia muy afortunada.

Reciban los chilenos todos todos los parabienes. Todos los abrazos, toda emoción y buenos deseos de que su revolución sea, como lo es, afortunada.

Hay otros caminos posibles fuera de la lógica neoliberal, Chile y México son prueba de eso.