Política

Soberbia

octubre 14, 2020

La mentalidad colonialista es una noción cultural de superioridad infundada que una sociedad impone sobre poblaciones previamente subyugadas y colonizadas; no debe confundirse con el imperialismo cultural, que es el deseo de una nación de extender su propia cultura y su control político y económico a otros países. Convergen porque son la base misma de la relación dominación/sumisión. Una percepción distorsionada sobre la importancia de un entendimiento del mundo y el bagaje cultural de una sociedad sobre otra.

En nombre de tal tipo de percepciones se han cometido atrocidades de pesadilla en todo el mundo, incluyendo a las propias naciones colonialistas.

En el subcontinente latinoamericano, especialmente en México por haberse iniciado aquí la llamada Conquista (invasión es bastante más preciso) la impronta traumática tiene aún consecuencias devastadoras. La conquista española fue por dos razones. Una, la alianza militar con los pueblos originales subyugados por el imperio azteca. Subyace aún la conseja "la culpa es de los tlaxcaltecas porque la conquista fue posible, por un lado, por el resentimiento de otras naciones originales en contra de los aztecas a los que rendían tributo y, por otro, por la las epidemias de viruela, sífilis y otras enfermadaes que se cebaron sobre los conquistados.

El rol tanto de la Corona española como de la Iglesia católica fueron cruentos e implacables. Basta dar una revisada a los textos de la excomunión de Miguel Hidalgo o de José María Morelos. La intolerancia patológica y el odio se verbalizan sin filtro: "Sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, en dondequiera que esté, en la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia y andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando, mingiendo o cantando, y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos." La sentencia sigue interminable en el mismo todo.

Difícilmente pueden visualizarse a cabalidad los horrores de 300 años de colonialismo iniciado por el puñado de españoles durante la dominación. Siempre fueron una minúscula minoría pero, primero las armas de fuego, los perros y caballos de guerra, la viruela, la sífilis, y luego la religion impuesta como fierro de ganado en la frente, dominaron física y espiritualemente a cientos de miles.

Hoy día, sin embargo, el Estado mexicano tiene espléndidas relaciones con los Estados cuyos antiguos gobernantes perfilaron el horror continuado, base de la abrumadora conquista espiritual. La Corona española y la Iglesia Católica, el Estado Vaticano.

Toda vez que en el 2021, se conmemorará el año de la Independencia y la Grandeza de México, habrá celebraciones del 15 al 27 de septiembre. Se conmemorarán, esto es, recordaremos juntos, 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán, 500 de la llegada de los españoles y 200 de la Consumación de la Independencia. Todos eventos fundacionales de lo que hoy somos.

Por tales razones, el Presidente ha expresado públicamente el deseo de que la Corona española, respresentante del Estado español y la Iglesia católica, obviamente el Papa, ofrezcan una disculpa, solociten perdón por los agravios cometidos durante la Conquista de América. Esto desató una marearejada de reacciones furibundas en Europa y en el propio México. Se explica medianamente en el caso europeo por sus chauvinismos nacionalistas. Se equivocam por los cimientos, tosco indicador del sistema de dominación.

Pero el caso de la fauna aborigen connacional que se desgarra las vestiduras por el atrevimiento del jefe de Estado mexicano es una exhibición penosa de que el conservadurismo neoliberal simplemente no tiene noción del interés nacional ni de su historia. Lo que explica la oferente facilidad con que enajenaban el patrimonio nacional en favor de capitales extrajeros, y el sistema de impunidad que alentaba el saqueo a gran escala. Penosos.

La petición del presidente mexicano es rotundamente didáctica. Somos un pueblo templado por la adversidad, y somos, además, conscientes de la historia viva de la que fuimos paridos. Eso hay que hacerlo valer.

Pero más allá de ello, tanto la Corona española como el Papa tienen la oportunidad ética para mostrar grandeza para sus pueblos y su élites, sean europeos o aborígenes, tienen la espléndida ocasión de demostrar grandeza.