Política

En voz alta

octubre 12, 2020

* ¿Por qué cayó la recepción de remesas en Veracruz?

En medio de la caída de todos los indicadores económicos como resultado de la emergencia sanitaria, contrasta el comportamiento positivo de las remesas. Justo en plena crisis, nuestros paisanos radicados en Estados Unidos incrementaron 10.4 por ciento sus envíos de dinero a México durante el periodo enero-mayo del presente año.

A contracorriente de la opinión de algunos economistas, este aumento no se debe simplemente a la caída del peso frente al dólar. Una explicación más compleja indica que se debe a la evolución relativa del empleo en los estados de la unión americana, donde se concentran en mayor grado los inmigrantes mexicanos, y a los apoyos recibidos para enfrentar la crisis (que superaron el salario promedio de los trabajadores inmigrantes, particularmente en aquellos estados con mayor participación en el envío de remesas a México).

No obstante, a Veracruz no le fue muy bien al interior de esta dinámica. Forma parte del grupo de 13 entidades federativas –la mayoría del sur del país– donde se redujeron las remesas durante el segundo trimestre del 2020 con respecto del año anterior.

En nuestro caso, se trata de una caída de 4.7 por ciento que, no obstante, es notablemente inferior a la experimentada por Tabasco, Yucatán, Tlaxcala, Puebla, Quintana Roo y Oaxaca (todos ellos con cifras de dos dígitos), de acuerdo con los datos del Banco de México.

Este comportamiento se debe a que los veracruzanos no están radicados en los estados americanos con una proporción significativa de inmigrantes autorizados y que recibieron beneficios por desempleo, como Texas y California. Solo 34.4 por ciento de nuestros paisanos radican en estas dos entidades, por el contrario de Coahuila, Baja California, Tamaulipas, Ciudad de México y Nuevo León, que tienen proporciones superiores al 80 por ciento. Veracruz forma parte del grupo de estados que experimentaron caídas en su recepción de remesas debido a su menor vinculación con Texas y California.

Otro factor sería que los veracruzanos viven en entidades de la unión americana que fueron de los más afectados por la pandemia de covid-19. O que laboran en los sectores que experimentaron una fuerte contracción del empleo, como la construcción y los servicios de hospedaje y preparación de alimentos. Como sea, el punto es que la estructura del envío y recepción de las remesas no favoreció a Veracruz. Las repercusiones negativas de la pandemia sobre el bienestar de los veracruzanos no pudieron ser paliadas con los dólares enviados desde los Estados Unidos.

Por supuesto, una economía no debe esperar todo de una variable externa como lo son las remesas. Y sería en extremo inadecuado pensar que su incremento es un logro. No obstante, sorprende que los críticos de la actual administración estatal apunten sus dardos en ese sentido, cuando algunos de ellos fueron funcionarios públicos en años pasados.

No hay que olvidar que Veracruz es un estado solo recientemente convertido en expulsor de mano de obra, lo que ocurrió por la despiadada destrucción de la industria, sobre todo la petrolera, que le daba soporte a los otrora flamantes polos de desarrollo. Así que la importancia relativa que tienen las divisas en el conjunto de la economía veracruzana y en algunas de sus ciudades y regiones en particular, es otro más de los resultados de la aplicación a rajatabla del neoliberalismo. Extraña que los críticos de ahora no lo sean en igual medida de los resultados de su gestión.

*Economista, latinoamericanista y asesor parlamentario