Política

Aliento

octubre 11, 2020

México, junto con el resto del planeta, entra de a poco en la dinámica del desescalamiento de la emergencia sanitaria. Veracruz, de estar en su totalidad en alerta roja, ha pasado a naranja en la mayor parte de su territorio. Pero la pandemia ha resultado especialmente prolongada y los impactos en la economía son graves, al igual que en el resto del mundo.

Los pronósticos son severos, los especialistas auguran una recesión económica más profunda y prolongada que la de 1929. Lo que vaya a durar es incierto, pueden ser años y no conviene olvidar que la salida de la depresión del 29-33 fue la Segunda Guerra Mundial. A este país le toca, además, bailar con la más fea: lidiar con las desastrosas condiciones que dejaron los gobiernos neoliberales. La fábrica nacional desmantelada, plagada de empresas de minería tóxica que controlan bastante más de un tercio del territorio nacional, con el sistema de salud y hospitalario completamente desmadrado, y con la resistencia absurda y antipatriota de la derecha; la que está desarticulada en el plano partidario pero que financia y alienta parodias imbéciles como el Frenaa. Tanto, que los capitanes industriales que se beneficiaron de lo lindo con el régimen anterior de plano deciden lanzar un Frenaa bis. El propósito de descarrilar la República es declarado pero el cretinismo político no es tan amplio como quisieran. De hecho es bastante marginal. Pero los problemas de la ineptocracia burocrática no son menores y eso trabaja en contra de la buena marcha de la 4T. Los gobiernos morenistas y los legisladores deben poner cuidado en eso porque trabaja en contra del poder de convocatoria.

Con todo, el gobierno mexicano, su concepción política y su decisión de no endeudar al país para sortear la crisis van dando resultados. Pero el éxito de las políticas antisistémicas emprendidas y el buen tránsito a través de la depresión económica dependen, en México y en el mundo, de la capacidad del cuerpo social para establecer una racionalidad distinta al individualismo neoliberal. Éste debe ser erradicado y sustituido por relaciones colaborativas no solo entre individuos y comunidades, sino en clases sociales. No se trata de contemporizar por el mero hecho de hacerlo y por motivaciones ideológicas, sino porque hacerlo es la única forma viable y racional de transitar por la depresión económica mundial. La ventaja de esta crisis es que los seres humanos del mundo tenemos una espléndida oportunidad de sacudirnos el absurdo pensamiento neoliberal. Lo único a la vista que podrá atemperar la severidad de la megadepresión económica son las relaciones colaborativas, la solidaridad y la constante de la compasión, la capacidad de identificarse con el dolor del otro y actuar en consecuencia.