Política

Diputados cachetones

octubre 09, 2020

A fines de enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer por medio de un memorándum que no permitirá nepotismo, influyentísimo ni amiguismo, luego de que él mismo revelara que uno de sus hermanos habría intentado hacer gestorías con el gobierno panista de Chihuahua, donde le cerraron las puertas. La medida la hizo extensiva a toda su parentela, incluyendo esposa, hijos, hermanos, tíos, primos y nueras, y se envió a toda la estructura gubernamental.

López Obrador es un profundo conocedor de la psicología de quienes llegan al poder, por ello su constante y casi diario reconocimiento a que la honradez y honestidad, y un modo de vida austero de los funcionarios, es acaso la principal cualidad que éstos deben tener para estar a la altura de las circunstancias que el país demanda.

Esa distorsión en la conducta de los políticos, al querer perpetuarse en cargos públicos o heredarle a su parentela puestos relevantes en la administración pública, tiene en el reciente gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares la máxima expresión de una visión patrimonialista y corrupta del ejercicio del poder. Si bien su fracasado intento por dejarle a su hijo Miguel Ángel junior la silla gubernamental es lo que más ha llamado la atención –y se trató de un inédito caso en la vida de Veracruz–, la cosa no termino ahí, puesto que a su otro hijo, Fernando, le consiguió una senaduría y la presidencia municipal del puerto jarocho.

Esa apropiación de los espacios públicos por medio de clanes familiares es una vieja costumbre con ejemplos en todos los partidos –ya se vio con el escándalo destapado por los mismos diputados morenistas, quienes se hicieron acusaciones mutuas de nepotismo e influyentísimo, en el que el presidente de la Jucopo, Juan Javier Gómez Cazarín, salió a relucir por familiares que coyotean obras en municipios donde tiene su área de influencia–, pero dada la naturaleza cerrada de su conformación, en el PAN los casos parecen más evidentes.

El actual senador Julen Rementería logró para su hijo Bigen una diputación local, y mientras él aspira a la postulación gubernamental, el junior va por la presidencia municipal del Puerto. Mejor ejemplo es el de la familia García Guzmán, otro clan camaleónico que por medio de delaciones y asociaciones oscuras ha logrado acumular poder en el municipio y distrito de Pánuco, donde –saltando del PRI al PAN o asumiéndose independientes– el padre Ricardo y los hijos Rodrigo y Ricardo junior han ocupado la alcaldía y diputaciones locales y federales, por un larguísimo periodo. Por ello llama la atención que en el colmo del más absoluto cinismo y cachetonería, el legislador "independiente", Rodrigo García Escalante, haya propuesto sancionar el nepotismo y planteó inhabilitar de cinco a 10 años para quien, usando su personalidad jurídica, logre beneficio propio o de algún familiar hasta el cuarto grado por consanguinidad o afinidad.

Esta clase de "servidores públicos" son quienes han denigrado la política al utilizarla para su beneficio, y por ello mismo la ciudadanía confía cada vez menos en partidos y aspirantes a líderes políticos.