Neocristeros desde Xalapa
octubre 06, 2020 |

Para el renacimiento cristero que se fragua en nuestro país desde distintos frentes –con el apoyo de reconocibles apóstoles de la libertad de expresión, defensores del libre mercado y espantadizos, y dúctiles ciudadanos ante la fantasmal "amenaza" del comunismo lopezobradorista, detrás del cual bien pueden verse los perfiles virulentos de la ultraderecha y el catolicismo como ideología–, la recientemente emitida encíclica papal Hermanos todos (Fratelli tutti) resulta inoportuna porque crítica al neoliberalismo que lucha por volver a retomar el control en México y que parece añorar la cúpula eclesial.

La encíclica de Francisco convoca a construir un mundo distinto al que se ha erigido en décadas recientes con los lineamientos de la rentabilidad de los capitales, en detrimento del desarrollo humano, la concentración de la riqueza que multiplica la miseria, la competitividad a costa de la destrucción del tejido social y la productividad por encima del bienestar. Todo ello se ha traducido en injusticias monstruosas, en un palpable malestar planetario, en conflictos armados y en creciente violencia delictiva. La relevancia de la excitativa papal es mayúscula y de interés global, más allá de la pertenencia o no a la Iglesia católica, sin embargo, de manera inexplicable, pues desde el punto de vista pastoral la voz del Papa debiera ser de primer orden, para la Iglesia católica nacional y local resultó más importante sumarse a las voces de los neocristeros e, informalmente, a su demanda por la renuncia del presidente López Obrador.

En Xalapa, la vocería católica, por medio de su comunicado dominical del pasado 4 de octubre, reiteró una postura política históricamente fiel al pensamiento ultraconservador y complaciente con ciertas formas de poder, con las que se identifica y bendice. La diócesis capitalina optó por encima de la encíclica papal, a la que ignoró, destacar la movilización del Frenaa, a la que calificó de "exitosa participación ciudadana", y consideró como un hito histórico la movilización neocristera; calificó a dicha protesta como "una de las más grandes manifestaciones cívicas en defensa de sus derechos", y apuntó alegremente que fue "para manifestar su rechazo a las políticas gubernamentales y al modo como se está conduciendo al país".

Luego, y sin más pruebas que el discurso de los líderes del llamado frente antilopezobrador, quienes afirmaron que el viernes anterior llegaron al Zócalo más de 153 mil buenas almas –con las que, asegura la Iglesia católica xalapeña, en tres días se alcanzaron unas 250 mil–, sostuvo el mismo argumento del Frenaa, de que el pueblo no está feliz y que la gran mayoría de los mexicanos cree que "no vamos bien" y que por ello el Presidente debe irse.

La Diócesis a cargo del arzobispo Hipólito Reyes Larios recetó en su comunicado su reconocimiento al "poder de convocatoria del Frenaa y a todas las personas que de forma voluntaria" viajaron a la Ciudad de México; al mismo tiempo, denostó "las iniciativas morenistas" que promueven políticas "en contra de la vida, de la familia y de las libertades fundamentales". Del trascendental papel reformista de Francisco, que se convierte en una figura vigente en el debate de ideas y contribuye en la construcción de una nueva perspectiva ante la crisis civilizatoria que hoy se manifiesta, ni una sola palabra.

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