Política

Los motivos de Lozano

septiembre 21, 2020

El estamento conservador está inquieto. Así lo revela el comportamiento de varios medios informativos frente a los resultados de la consulta popular para la rendición de cuentas –juicio– de los cinco presidentes de la República anteriores, de Salinas a Peña Nieto. Largo y oscuro periodo de tres décadas que dejó al país a punto de la inviabilidad y quebrado. Con todo, en medio de los absurdos de un prolongado encierro y el inicio de una recesión mundial que, de no encontrar los liderazgos del mundo la forma de cambiar de lógica económica, podría ser mucho más profunda que la de 1929-33.

El así llamado Frenaaa (Frente Nacional Anti AMLO) se despliega ruidoso y magnificado por los medios por el Paseo de Reforma en la Ciudad de México. Un penoso remedo de la movilización masiva que por meses mantuvo a la Ciudad de México en vilo luego del grotesco fraude electoral de 2006.

Entre la histeria dieciochesca del liderazgo de Frenaaa y la penosa exhibición de las limitaciones de sus simpatizantes que lo mismo apelan a un himno de la resistencia de los partisanos comunistas al fascismo italiano, que a utilizar empolvadas consignas anticomunistas de los años sesenta, reediciones light del golpismo de derecha nicaragüense, hay quien ve en ellos alguna amenaza. No lo son por minoritarios, por desfasados y por taimados.

Mientras la obra de esta construcción colectiva se desenvuelve incluyendo al otro, la guerra mediática se agudiza pero sin mayores efectos. La mañanera los fulmina. Marca la agenda, lo saben, y por eso quieren eliminarla. Se amparan, patalean.

No están indefensos, tienen dinero y tribunas para mantener algún impacto e influencia. Por tiene sentido la resistencia testimonial, por la peregrina esperanza de que en algún momento algunos desapercibidos se sumen.

Tienen un problema: cada día se revelan evidencias del crimen de Estado que cometieron, traicionaron a la patria. ¿O qué otra cosa puede ser convertir una descomunal deuda privada en deuda pública? Cuando fueron ellos, los gobernantes, los que terminaron de arruinar el sistema de pagos nacional con sus privatizaciones bancarias.

Justo en estos días las autoridades detuvieron un buque tanque de huachicol. De ese tamaño. La ordeña de ductos era una operación menor, apenas para mantener en funcionamiento a las bandas criminales y los mercados negros de combustible. La verdadera ganancia está en el volumen. Estos tipos llevaron la corrupción a niveles post industriales sublimes.