Política

El regreso de lo público

septiembre 13, 2020

La pandemia del coronavirus y sus graves consecuencias políticas, económicas y sociales han revelado dolorosamente lo que ya se había venido discutiendo y denunciando desde hace algunos años: que el neoliberalismo y sus políticas de desregulación, privatización y subsidio de las grandes empresas han provocado un enorme daño y ahondado las diferencias sociales a niveles insostenibles. Son miles de millones las personas que están padeciendo los resultados de tantísimos años de falta de empatía social y de las visiones globalizadoras neoliberales que, por si fuera poco, se convirtieron en nutritivo abono para la corrupción y la impunidad.

Las actuales circunstancias han metido al planeta entero en un proceso de revisión forzoso de la incapacidad de los gobiernos alineados con esa concepción del mundo y de lo poco que tiene para ofrecer el neoliberalismo ante una crisis como ésta; la pandemia ha puesto también al desnudo la mentira neoliberal de Margaret Thatcher de que "no hay tal cosa como la sociedad".

No son ya pocos los gobiernos que están replanteándose el retomar –la gestión lopezobradorista se incluye entre ellos– el valor y la profundidad que pueden llegar a tener las acciones colectivas con respecto a modificar el estado de las cosas, montadas en la fortaleza del sector público, cuya magnitud y escala de influencia ha ido reduciéndose en aras de fortalecer el libre mercado como supuesta única solución a los problemas que plantea el crecimiento poblacional y la pérdida medioambiental relacionada con el cambio climático.

Asimismo, otro resultado que arroja la crisis sanitaria mundial es la dependencia de los trabajadores esenciales del sector público (a menudo mal remunerados y sobrecargados) y su importancia en el engranaje que mueve a la sociedad.

Así pues, ante el fracaso del dilatado experimento neoliberal y sus desastrosas consecuencias, la esfera pública vuelve a cobrar importancia, no obstante, que hasta gobiernos conservadores están anteponiendo las necesidades públicas a las ganancias privadas en formas que no hubiéramos imaginado hace unos meses, en México todavía hay voces que defienden la manera como se hacían las cosas antes, y se han convertido en férreos críticos del regreso a lo público, a lo que tildan de populismo trasnochado, y en los más desafortunados casos como producto de nostálgicos comunistas.

Sin embargo, convertir esta tendencia en un cambio duradero requerirá de una acción colectiva robusta y una visión clara de las soluciones públicas democráticas y equitativas que como país necesitamos. Se ha abierto una oportunidad, pero los intereses creados ya están exigiendo un regreso al status quo neoliberal. El camino es difícil y cada días más complicado. Dependerá de la misma gente percatarse de que México se encuentra en un gran dilema, de cuya resolución acertada dependerá el futuro de las nuevas generaciones.