Política

Incapaces o perplejos

septiembre 11, 2020

La muerte del colega periodista Julio Valdivia es una declaración rampante del importamadrismo del crimen en el estado. No es una narrativa nueva, deriva del abandono homicida que los dos gobiernos anteriores hicieron de las instituciones, especialmente las de seguridad pública por la interesada metástasis de las autoridades con las organizaciones y grupos menores del crimen. Se borraron los límites entre los encanados gubernamentales y el crimen organizado. Como este último está estructurado de forma corporativa, cualquiera de sus componentes con resentimiento puede librarse de su molestia matándola.

Julio Valdivia reportaba la nota roja, lo que en este maltrecho estado es una actividad de altísimo riesgo. No solo por la cáfila de sociópatas que pululan por el territorio veracruzano, sino porque las condiciones mismas del trabajo de los reporteros es sumamente precaria.

No debería ser difícil para las autoridades dar pronto con los responsables, tanto los perpetradores como los eventuales pergeñadores. No hay duda de que el móvil del crimen fue su trabajo como reportero. Había recibido amenazas. Así que más valdría a las autoridades hacer un análisis de contenido de sus notas para aluzar sobre los probables sospechosos. Las técnicas existen desde la segunda guerra mundial y son un instrumento obligado en todo trabajo de inteligencia. Desde las agencias de espionaje hasta las policías locales de cualquier ciudad con medianos índices de seguridad.

El hecho de que en cada crimen cometido sobre un periodista se sospeche de las actividades de la víctima como probable razón del crimen ya debiera haber motivado la configuración de un equipo de especialistas capaces de utilizar las técnicas de análisis de contenido vinculándolas a las circunstancias locales concretas. No puede ser que en cada agresión a un periodista, se diga que se investigará para que las cosas queden en el limbo del olvido y la rutina. Mientras la impunidad y los crímenes contra periodistas continúen, habrá motivos no solo de reclamo a las autoridades sino, lo más importante, habrá razones para recelar de sus competencias.