Política

Traidores, además

septiembre 10, 2020

Acusa una activista, defensora de los derechos humanos y acompañante de familiares de personas desaparecidas que en casi la mitad de las desapariciones habidas en el estado en los años del último gobierno priísta más el bienio panista, hubo algún tipo de participación de la Policía del Estado. El señalamiento es brutal. Implica que a los gobiernos anteriores no solo hay que investigarlos y enjuiciarlos por la corrupción demencial que desataron, sino por terrorismo. Y sí, en efecto, basta echar una oteada a los años entre 2010 y 2018 en los que el terror tomó al estado y lo convirtió en su instrumento.

Con la pesada memoria en el aún fresco y repulsivo recuerdo del gobierno de Javier Duarte, donde las desapariciones de mujeres, de migrantes, de niñas y de periodistas surgían a poblar la nota roja en borbotón. Tienen razón las madres veracruzanas cuando acusan a los gobiernos veracruzanos de haber sido el cártel mas grande de todos.

Indicios hay muchos, pero basta con apelar a la memoria de esos años. Fueron los años de Calderón en la presidencia. El traidor que negoció y favoreció a una facción del enemigo para beneficiarse de ello y legitimarse. En plena guerra declarada por él. Ya se ha dicho en este espacio, eso es traición y no se precisa mayor argumento para someter a un ex presidente a un juicio. Los conservadores lo saben y lanzan sus contraofensivas. Ahora con Julio Frenk, juzgando sobre las decisiones de la emergencia de salud.

Ese tío, el que despedorró inicialmente la infraestructura del sistema de salud en el el sexenio del alto vacío, Vicente Fox. Labor que continuaría Calderón pero que llegó a niveles mucho más que obscenos, pornográficos, con Enrique Peña Nieto. A esos tomadores de decisiones hay que juzgarlos por eso, no tanto por corrupción sino por traición a patria. Las estadísticas y la nota roja lo comprueban.