Política

El juicio del pueblo a los ex presidentes de la República

septiembre 01, 2020

El primero de septiembre de 2020 se lleva a cabo por orden constitucional el segundo informe del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ante el pueblo y el Honorable Congreso de la Unión.

Por las condiciones que vivimos por la pandemia, sin duda será un informe que atraerá la atención de todas y todos los mexicanos.

Sus acciones son basadas en su profundo amor a México y el gran compromiso de servirle a los pobres, así como a las clases desprotegidas y vulnerables.

La mayor parte del pueblo de México le brinda su respaldo y confía en su forma de gobernar, sobre todo, por el compromiso que va cumpliendo día con día. Así, lo juzga favorablemente y le avala incondicionalmente.

El juicio del pueblo es impostergable para los ex presidentes de México. Cada uno se ha ganado un lugar y hasta hoy, ningún expresidente ha sido enjuiciado por actos de corrupción o abuso del poder.

La historia nos recuerda los momentos cruciales, desde que somos República, tras la Independencia de España. En 1824, con Guadalupe Victoria como el primer presidente, hasta 1858, con la llegada de Benito Juárez, con enormes convulsiones sociales, hubo personajes que asumieron la presidencia de forma reiterada como Antonio López de Santa Anna o Valentín Gómez Farías. En este periodo hubo constantes riesgos de invasiones extranjeras, y se acentuaron las luchas entre conservadores y liberales.

Juárez, con las Leyes de Reforma, es uno de los presidentes más importantes de la República mexicana.

En 1872, con la muerte de Juárez, y hasta la llegada de Porfirio Díaz a la presidencia en 1876 y 1884, con que dio inicio su dictadura que se prolongó hasta 1911, cuando fue derrocado por la Revolución Mexicana.

De ahí, una sucesión de presidentes, desde Francisco I. Madero hasta Venustiano Carranza, con la Constitución de 1917, significó un periodo de esperanza; posteriormente, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles con el Maximato, fueron epítomes de la manipulación y la imposición del poder.

La llegada del general Lázaro Cárdenas del Río a la presidencia trajo consigo la dignificación de los pobres y los indígenas, y el rescate de la propiedad de la nación a través de Pemex. El pueblo lo juzga como un gran presidente.

Tras los presidentes Ávila Camacho y Miguel Alemán, en 1952 llega al poder el veracruzano Adolfo Ruiz Cortines, quien puso al peso mexicano en los mejores lugares frente al dólar. Siempre se le ha identificado como un gobernante austero. Luego, con López Mateos, hubo un gran crecimiento en la infraestructura educativa del país.

En 1964 llega el presidente Gustavo Díaz Ordaz; con la matanza de Tlatelolco en 1968, es y será recordado como un asesino cruel y despiadado.

Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo fueron dos presidentes cuyo acceso al puesto permitió la corrupción y el salvajismo político.

Miguel de La Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari, llamados tecnócratas y generadores de la consolidación del neoliberalismo que tanto daño nos ha hecho como traidores a la nación.

Ernesto Zedillo Ponce de León, presidente gris que dio apertura a la democracia pero que no trascendió más allá de lo que se esperaba.

En el 2000, Vicente Fox Quesada, a quien creyeron como un presidente de un supuesto cambio se convirtió en seis años en el presidente de la decepción. Se embarró las manos con la corrupción de los panistas y en especial con la familia de su esposa. Siempre beneficiando a los más ricos.

Felipe Calderón Hinojosa, presidente vinculado con el narcotráfico, estrechamente señalado por actos de corrupción, por su propio Secretario de Seguridad Pública, hoy detenido en Estados Unidos.

Enrique Peña Nieto es el presidente más corrupto de la historia de México; dio carta abierta a todos los gobernadores de su partido para robar, y por ello, a los hechos nos remitimos, es el periodo más vergonzoso del país

El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó al poder producto de una verdadera transición democrática.

Hoy el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, realiza profundas reformas, comenzando con la perspectiva de llevar a cabo una administración austera, transparente, en la que uno de los objetivos principales es erradicar por completo a la corrupción, eje central de su mandato, para demostrarle al pueblo de México que sí se puede lograr esta meta a la que tanto aspiramos durante muchos años.

Hoy definen diferentes medios de comunicación, entre ellos, La Jornada, en su edición nacional, que "El presidente también ha señalado que se acabaron los privilegios y los fueros, y que nunca más habrá un narcoestado". Ha dicho, además, que ya no hay corrupción arriba, por eso los conservadores y sus voceros andan como desquiciados: "Desde los tiempos de Madero no atacaban tanto a un presidente como ahora, pero tengo el orgullo de que me está respaldando el pueblo: 70 por ciento de los mexicanos está de acuerdo con la transformación y yo no voy a fallarles", aseveró.

Hay grandes expectativas para este segundo informe de gobierno; la principal, que sigue la lucha contra la corrupción, que el proceso de austeridad se consolida y que la reforma económica a través de una planeación nacional ha dado por fin el cierre total a la posibilidad de que el neoliberalismo perdure en el sistema político nacional.

Debemos impulsar con participación ciudadana, por la vía democrática a través de nuestros votos y con capacidad para debatir públicamente la defensa de los gobiernos de la Cuarta Transformación, quienes cumplen al pueblo de México.

Nunca más permitiremos la impunidad y la corrupción de quienes tienen el deber de servir al pueblo y no servirse de él.

El presidente López Obrador convoca a las mexicanas y mexicanos a firmar la solicitud de juicio en contra de cada uno de los expresidentes. Si lo logramos, la historia demostrará que sí se puede poner a cada quien en el lugar que le corresponde.