Política

Respecto a médicos, enfermeras y a los compromisos gubernamentales

agosto 10, 2020

El miedo es mal consejero. La estupidez mezclada con miedo es con demasiada frecuencia letal.

Durante estos meses de emergencia médica en varios lugares del país el personal de salud y hospitales ha sido agredido en la calle por personas temerosas de ser contagiadas. Un miedo magnificado, desde luego, por la ignorancia y por mala entraña.

Hace poco se sancionó a un médico chiapaneco que fue acusado de abuso de autoridad. Fue acosado por los ciudadanos y, se acusa, también por el gobierno a quien los quejosos señalan también de hostigamiento por no haber investigado ni comprobado los cargos que se le imputan pese a lo cual lo suspendió.

La agresión al personal médico es un fenómeno que se ha dado en diversas partes del país; revela patéticamente importantes niveles de degradación del tejido social luego de años de decadencia neoliberal, corrupta hasta el tuétano de la osamenta.

El gobierno no tiene responsabilidad por las agresiones ciudadanas pero es completamente responsable del trato que se les dispensa cuando son señalados de alguna responsabilidad. El trato debe ser muy preciso para no cebarse sobre el personal médico y revictimizarlo antes de haber hallado la verdad.

La frecuencia de las agresiones contra médicos y enfermeras llevó a que desde abril pasado en algunos estados se hicieran reformas a los códigos penales para sancionar a quienes agredan al personal de salud.

Hace un mes que Veracruz se sumó a las entidades federativas que anunciaron castigos a quienes agredan u hostiguen a los trabajadores de la salud. Aparentemente sin mayores resultados.