Política

Ante el inicio del ciclo escolar 2020-2021 en México: ¿Los padres de familia deben y tienen las condiciones para asumir una tarea que institucionalmente corresponde a la escuela?

agosto 08, 2020

Recientemente, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, anunció que el 24 de agosto inicia el ciclo escolar 2020-2021, y dado que la pandemia por covid-19 se mantiene muy activa en el país, no es posible el regreso presencial a las aulas hasta que el semáforo de riesgo esté en color verde.

Con el fin de que los alumnos "continúen con su aprendizaje", las clases para todos los niveles de educación básica serán tomadas desde casa, principalmente, por televisión y, en las zonas más alejadas, por radio, claro está, todo esto será con la LABOR de los padres de familia. El secretario enfatiza que estas clases tendrán validez oficial.

Se puede decir que la intención de la SEP es "buena", hay quienes podrían señalar diferentes argumentos a favor de esta propuesta, pero no es tan pertinente como pareciera ser, lo cual pone en duda su factibilidad real en términos tanto operativos como pedagógicos.

La SEP parte de un escenario ideal, casi abstracto, basándose primordialmente en una estadística: "9 de cada 10 hogares tiene por lo menos una televisión", como si el hecho de tener televisión por sí mismo bastara para llevar a cabo la enseñanza de los conocimientos escolares, sin considerar las particularidades sociales, económicas, materiales y psicológicas de las familias en México, que en cada caso son diferentes y diametralmente opuestas.

A pesar de que la operación de esta propuesta de educación a distancia (por tv y radio), depende esencialmente de los padres de familia o tutores, el secretario, en su discurso, retórico y persuasivo, solo se limita a señalar "que es posible avanzar en los aprendizajes con docentes y en equipo con las familias" y solo "reconoce la paciencia de padres y familia"; sin embargo, no hace mención sobre la relevancia del papel de los padres ni lo que representa asumir esa tarea para trabajar con los niños los contenidos educativos desde casa. Sin duda, no es ni será una tarea nada sencilla para los padres.

Ante esta decisión de la SEP, se debe considerar lo siguiente:

La tarea que la SEP les ha asignado/impuesto a los papás ha sido determinada de manera unilateral, no porque los papás estén de acuerdo.

Los padres no tienen la preparación pedagógica para solventar profesionalmente esa tarea, porque, obviamente, no tienen por profesión la docencia.

Los padres "asumirán" de algún modo el rol de los docentes, ya que serán los encargados directos de trabajar los contenidos de cada teleclase desde casa, excepto la evaluación que la realizará el profesor oficial.

El secretario declara que los maestros mantendrán "contacto permanente" con los alumnos. No queda claro de qué manera será eso, ni cómo van a brindar retroalimentación a los estudiantes para hacer efectivo el aprendizaje.

La mayoría de los padres de familia en nuestro país solo tienen la primaria y secundaria, lo que está en relación directa con sus condiciones socioeconómicas

Los padres difícilmente podrán "enseñar" o "ayudar" a sus hijos en temas más complejos como, por ejemplo, ecuaciones, cálculo, química, inglés, entre otros.

No se toman en cuenta las características o condiciones de las familias como, su estructura, su nivel social y educativo, sus roles, sus hábitos, así como las de la vivienda: espacio, servicios. De esto dependerá la posibilidad, el alcance y el modo en que las familias trabajen con sus hijos los temas de estudio. Hay familias numerosas, algunas monoparentales, que viven en espacios muy reducidos, en los que la abuelita cuida a los nietos porque mamá debe trabajar para el sustento de cada día.

El ambiente familiar no siempre es el adecuado, por lo que la escuela en casa puede incrementar el estrés, la ansiedad y la frustración en los padres y alumnos, lo cual afectará la salud mental de las personas.

Recientemente, la Unesco declara que la educación a distancia va a "limitar la capacidad de trabajo de los padres de familia". Por lo tanto, los padres enfrentarán un gran conflicto: trabajar para sobrevivir o quedarse con sus hijos en casa para atender las clases.

La SEP transfiere a los padres, prácticamente, lo que es función de la escuela: la educación institucionalizada de los niños y jóvenes. Los padres se vuelven, en cierta medida, sustitutos de los docentes desde casa, y realizarán tareas que corresponde a estos, si recibir ninguna retribución.

Desde esta perspectiva, y si nos remitimos al 3ro constitucional, a los padres no se les puede transferir esa función, que corresponde a los profesores que han sido contratados ex profeso por el Estado, y tampoco obligarlos a realizarla, ni mucho menos reprobar a sus hijos, ya que el secretario ha dicho que las clases por televisión tendrán validez oficial.

En Bolivia, por ejemplo, la autoridad educativa decidió clausurar el ciclo escolar actual, promoviendo a los alumnos al grado inmediato superior desde educación inicial hasta secundaria (https://www.jornada.com.mx/amp/ante-pandemia-bolivia-decide-clausurar-el-ciclo-escolar-4802.html). México debería hacer lo mismos hasta que existan las condiciones sanitarias para retornar a las aulas.

Por otra parte, las clases por televisión o plataformas digitales, por lo menos en educación básica y media superior, no aseguran que se generen aprendizajes reales y sólidos.

La SEP debería reconsiderar de manera más profunda y realista su decreto educativo.

* Facultad de Pedagogía-Xalapa, Universidad Veracruzana.