Política

Editorial

agosto 06, 2020

Las opiniones del titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Víctor Toledo, que se escuchan en un audio circulante en redes sociales, y en los que señala que el gobierno "está lleno de contradicciones, no tiene objetivos claros, hay luchas de poder a su interior y que la visión a favor del ambiente, la agroecología y la transición energética no está para nada en el resto del gabinete, y me temo que no está en la cabeza del Presidente", son un asunto en el que el gobierno federal debe detenerse a reflexionar, pues el punto de vista del funcionario –cercano, por cierto, al presidente López Obrador– puede ser un valioso parteaguas para que, en efecto, ni se idealice la 4T ni se descalifique al nivel que lo hacen los opinólogos, intelectuales, opositores y detractores del gobierno morenista.

En este escenario es notable cómo los escépticos de todos tamaños y colores ejercen a plenitud su derecho a discernir y discrepar de la política del Presidente, para quien parece estar claro que la instauración del pensamiento único desde su gobierno acabaría con el esfuerzo democrático que los mexicanos esperan se convierta en la normalidad del país.

Es lógico que las contradicciones en un proyecto de tal magnitud suelan ser enormes y naturales, dado que su llegada al Poder y el cambio de modelo que propone se emprendió por medio de la decisión ciudadana en las urnas, y no a través de la violencia o la irrupción armada.

De tal modo que se ha visto cómo, en determinados momentos, pareciera que los diputados, senadores morenistas y sus aliados juegan las contras al Presidente en algunos temas que son de interés para el Ejecutivo –algo similar ocurrió en el inicio del gobierno de Cuitláhuac García, cuando algunos legisladores morenistas se aliaron con el PAN para sostener en la Fiscalía al hoy prófugo Jorge Winckler García–, sin embargo, en ambos casos puede entenderse que es resultado del juego democrático y de que las tentaciones autoritarias del juego suma cero deben quedar en el pasado.

Se requiere de un amplio análisis para entender lo que está sucediendo en este proceso de transformación del país y el trasfondo de las fuertes opiniones del funcionario, sin embargo, el tema del uso del glifosato, cuya importación detuvo la dependencia, ocasionó reacciones tanto en el interior del gabinete como en otras esferas internacionales. A ello se suman otros tópicos de interés público relacionados con la interacción de la Semarnat con otras dependencias, cuyas posiciones e intereses son para Víctor Toledo una gran contradicción y atentan contra el país.

Una de las reacciones en ese sentido fue la de la organización ambientalista Greenpeace, que recordó a Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura, como un "arduo promotor" de los agrotóxicos, los monocultivos y los transgénicos, favoreciendo a la agroindustria representada por las compañías Bayer-Monsanto, Dow-Dupont, Syngenta-ChemChina, que dominan 65 por ciento de las ventas mundiales de agroquímicos y 61 por ciento del mercado de semilla.

Es decir, la visión empresarial globalizadora de algunos morenistas colisiona de frente con otras que van más acorde con el cuidado y la protección de la riqueza natural y en particular de la ciudadanía, pues. Greenpeace recordó que en 2015, el glifosato fue clasificado por la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como probable carcinógeno en humanos y está asociado a una amplia variedad de efectos dañinos a la salud y a la diversidad biológica, reportados en una amplia literatura científica.

Por lo pronto, dicha confrontación de opiniones deberá servir para reencauzar el rumbo en ciertos aspectos de la 4T que aún faltan por pulirse.