Política

Dueño de Casa Lavoe, en Coatepec, es acusado por agredir mujeres; señalan impunidad

agosto 03, 2020

Coatepec, Ver.- Dos meses sumida en golpes e insultos bastaron para que la periodista extranjera Christen Minnick abandonara el país al estar en riesgo su vida, tras siete años de estadía, ya que su ex pareja sentimental, el dueño de Casa Lavoe en Coatepec y autor de todo tipo de vejaciones en su contra, continúa en libertad; tras su exilio exige justicia, ya que otras jóvenes corren el mismo riesgo.

Entre la preocupación, el miedo y el coraje, acudió a denunciarlo en la Fiscalía Regional de Coatepec, donde ni siquiera tuvo el respaldo de un traductor o que proporcionaran algún tipo de apoyo legal. Su denuncia quedó asentada en la carpeta de investigación 177/2020 a cargo de la fiscal Gloria Rojas Bosada.

En entrevista, Minnick dijo que conoció a Antonio Quiroz, dueño de Casa Lavoe, el 8 de marzo y días después de salir sostuvieron una relación amorosa, donde incluso le pidió matrimonio y a su vez entre 30 y 50 mil pesos para casarse, ya que –según él– es una tradición típica en Coatepec que los familiares de la novia costeen la boda.

Tras iniciar a vivir juntos, en una zona apartada de Coatepec, Antonio con amenazas prohibió a Christen hable con otros hombres, "soy de Estados Unidos y no somos de prácticas de machismo". Recordó que en una fiesta a la que acudieron, el 29 de marzo, Antonio la golpeó en el rostro. Luego de una serie de disculpas y mil perdones, Christen lo disculpó y continuaron su relación.

Para mayo, cuenta, se encontraba durmiendo y despertó tras ser brutalmente golpeada por Antonio, quien le exigía tener relaciones sexuales, e intentó violarla. La tercera agresión fue el 25 de mayo, luego de acudir a la fiesta de una amiga, Christen explicó que al regresar a casa, Antonio manejaba de forma temeraria y abrupta, tras emborracharse.

Narró que al pasar un tope, ella se pegó en la cabeza y le causó una lesión; Antonio, dijo, se excusó y le echó la culpa por no ponerse el cinturón de seguridad. Al llegar a casa, explicó, él le arrojó una chamarra y su celular al rostro con la firme intención de agredirla físicamente. No conforme con ello, la golpeó tan fuerte que perdió el conocimiento.

Al despertar, con dolor por la contusión cerebral, Christen Minnick tenía una herida cortante de más de 15 centímetros en el brazo derecho, la cual dejó una significativa cicatriz. Indicó que despertó aproximadamente a las 4 de la tarde y tres horas después la llevó a un médico de "Farmacias del Ahorro", para que recetara medicamentos para el dolor y evitar una infección, con la condición que no le contara sobre la violencia doméstica de la que era víctima.

Al siguiente día, en compañía de una amiga, Christen fue a casa de los padres de Antonio para comentarles lo sucedido, la madre de él lo excusó y dijo "que eran pequeños errores" y que su hijo "es buena persona".

El viacrucis de Christen Minnick se agravó al acudir a la fiscalía de Coatepec a denunciar a Antonio, donde la persona que le tomó la querella en ningún momento, por lo menos, hizo el intento de apoyarla con un traductor, un abogado y dar aviso a la embajada estadounidense.

La denuncia, con sus debidas inconsistencias –en la fiscalía levantaron la denuncia como entendieron– quedó asentada en la carpeta de investigación 177/2020, a cargo de la fiscal Gloria Rojas Bosada. Luego de los dos meses de violencia doméstica y psicológica, Christen se fue a Estados Unidos y contó lo sucedido a sus padres. Tiempo después regresó a México a exigir justicia. Sin embargo, la denuncia está empantanada en la fiscalía, a pesar de las pruebas contundentes en contra de Antonio.

Tras su regreso a Coatepec, municipio conurbado a Xalapa, donde prevalecen los tres poderes del Estado, se encontró con el padre de Antonio el 19 de julio. Durante la madrugada del día 20 de julio, dos hombres irrumpieron en su vivienda, donde la ataron de las manos con el cinturón de uno de sus vestidos, la golpearon en el rostro, cabeza, costillas, piernas e intentaron violarla.

Recordó que uno de los delincuentes la mordió en las piernas, tal y como lo hacía Antonio, "a él le gustó hacer eso. También me decía que yo era suya, como siempre me dijo". Recordó que cubrieron su rostro con la sábana de la cama, también intentaron asfixiarla y amenazaron con matarla golpeándola con el cañón de un arma de fuego, "tú pinche gringa no puedes hacer denuncias aquí".

Los delincuentes le robaron 6 mil pesos, el celular y pasaporte, dejando intacto equipo de video, computadoras y pantallas. Explicó que luego de la agresión salió corriendo en busca de ayuda a casa de Juan y su esposa, sus vecinos, quienes la auxiliaron, desamarraron, quitaron la sábana de la cabeza y dieron aviso a la policía municipal de Coatepec.

Sus padres en Estados Unidos recibieron múltiples llamadas y mensajes "justificando" que se habían encontrado el teléfono de Christen y qué querían regresarlo, "Tony es el único que sabía el password". Por estos hechos interpuso una segunda denuncia en la fiscalía, la cual quedó asentada en la carpeta de investigación UIPJ/DXII/F5/466/2020, y también quedó estancada.

La defensa legal de Christen Minnick lamentó que a la fecha no existe un examen psicológico practicado por la fiscalía, que por mero protocolo se debió practicar desde el inicio de la denuncia, tampoco existe un peritaje del lugar de los hechos, "la carpeta durmió el sueño de los justos", reviró su abogado.

Lamentó que al día de hoy no puede sacar sus cosas de la vivienda que rentaba en Coatepec, debido al riesgo que corre su vida, ya que Antonio ha sido visto merodeando su casa. La embajada de Estados Unidos sólo apoyo a Christen otorgando un pasaporte de emergencia, para que –de nueva cuenta– regrese a Estados Unidos.

Su denuncia coincide con la de otra joven que fue víctima de Antonio, quien en noviembre pasado recibió una llamada de él alegando que "se encontraba muy borracho y no podía manejar", pidiéndole ayuda para llevarlo a su casa. Ella, de quién se mantiene a petición su identidad en reserva, explicó que esa noche acudieron al bar "Chikaban", en Coatepec, y posteriormente fueron a Casa Lavoe, donde había otra fiesta y ella tomó una cerveza.

Sin embargo, luego de la bebida comenzó a sentirse mal y Tony le pidió que subiera a recostarse en un sillón donde se durmió hasta las 3 de la mañana. Luego de eso, narró, él la llevó a su casa, donde sus familiares la esperaban. Sin embargo, el tío de ella le reprochó el motivo por el que llevaba el pantalón roto. Al llegar, se quitó la bufanda que Antonio le pidió se pusiera en el cuello, al quitársela en la habitación se apreciaba que tenía múltiples chupetones.

Explicó que minutos después recibió varios mensajes de Antonio, en uno de ellos, envió una fotografía donde se encuentra desnuda, "¿que bien te ves, cuántos más ya te vieron así?, reza el mensaje. Siete meses después, viviendo entre la zozobra, decidió denunciar a Antonio, según consta la carpeta de investigación 201/2020 a cargo del fiscal Arturo Díaz Guerrero, en Coatepec.

Lamentó que al interponer la denuncia, el personal de la fiscalía la revictimizó, argumentando que Antonio era su novio y tenía que acceder a sus peticiones. Tras conocer el caso de Christen, decidieron formar un colectivo al que se sumaron otras jóvenes agraviadas, víctimas de violencia física y psicología de Antonio, a las que también forzó a tener relaciones sexuales con él.

En total hay cuatro denuncias en contra del dueño de Casa Lavoe, sin embargo, sospechan que son aproximadamente 30 jóvenes afectadas, quienes ante el temor que atente en sus vidas han desistido de la denuncia, en otros casos, no hay confianza en las autoridades. Aunado a ello, otra joven que ingresó a laboral a Casa Lavoe a través del programa "Jóvenes Construyendo el Futuro", explicó que era constantemente acosada por este sujeto, por lo que optó por salirse a las tres semanas de haber ingresado.

Explicó que Antonio utiliza el programa federal para atraer chicas que no tienen empleo, además que les exige 200 pesos mensuales para pagar servicios. A pesar que en Veracruz la procuración de justicia está a cargo de dos mujeres, Verónica Hernández Giadáns al frente de la Fiscalía General y Sofía Martínez Huerta en el Poder Judicial, las investigaciones en contra de este sujeto están en completa omisión por la autoridades.