Política

El Lozoya de Damocles

julio 25, 2020

Se ha dado a conocer que antes de aceptar la extradición de España a México, Lozoya informó al gobierno mexicano que Odebrecht pagó 4 millones de dólares que fueron usados en la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Dinero que fue destinado al pago de consultores extranjeros contratados por el que luego sería secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Lozoya ha soltado que Odebrecht pagó otros 6 millones de dólares –ya siendo Peña Nieto presidente– para beneficiarse con contratos y para que una parte fuera usada para el pago de sobornos a legisladores, a fin de garantizar la aprobación de la reforma energética en 2014. Dicho de otro modo, para comprar la reforma energética y despedorrar el principal activo empresarial del Estado mexicano.

En entrevista radiofónica, Gil Zuarth, conspicuo panista que fuera coordinador de la campaña de Felipe Calderón y luego su secretario particular de enero a noviembre de 2012, puso en duda lo declarado por Lozoya y cuestionó quién tomó esa declaración y qué efectos tendrá en nuestro país, pues aquí no ha rendido testimonio, sino que continúa hospitalizado por anemia, luego de llegar al país la semana pasada. Gil Zuarth trató de minimizar y desvalorar la información que habría revelado Lozoya.

Para el ex senador, la "versión corregida y aumentada" del ex director de Pemex se enmarca en un "contexto político hacia 2021, más que una intención de hacer justicia". Deliberadamente vago, confuso, dedicó su participación en un noticiero matutino a desvirtuar la intención del gobierno, al sugerir que obedece a otra agenda, no a la de hacer justicia. Calificó las revelaciones de Lozoya como inverosímiles. "¿Por qué tanto tiempo se quedó callado?", se preguntó. La respuesta es obvia, porque como cómplice no tenía el interés de que se supiera nada de lo que el sistema de complicidades hacía para violentar la voluntad electoral del respetable y apropiarse del dinero público en cantidades pantagruélicas.

"¿Por qué hasta ahora sale esta versión? A cambio de un supuesto criterio de oportunidad, un beneficio de que se le libere a cambio del testimonio que prestó". Patético, el panista no es un hombre tonto, ciertamente, pero abrumado por las preguntas de la conductora del noticiero, su desempeño durante la entrevista fue penoso. Se entiende el porqué. Habiendo sido secretario particular de Calderón durante 11 meses, es peregrino pensar que no estuviera enterado de las operaciones y financiamientos de la empresa Odebrecht.

Incluso, sugirió, Lozoya podría quedar en libertad "a cambio de haber señalado a un conjunto de personas", por lo que "lo mínimo que habría que pedirle es que presente evidencia más que sus dichos". Piedad, son trascendidos del contenido de los interrogatorios, no el juicio frente a un juez.

Luego se confiesa extrañado no tanto de lo que se dice, sino de que el respetable y la fauna observadora crea lo que dice.

Es elemental, Emilio Lozoya llegó a un acuerdo con las autoridades mexicanas para mostrar varias horas de material audiovisual grabado que comprobarían actos de corrupción para aprobar la reforma energética.

Incluso, calificó como "inverosímil" el supuesto testimonio que apunta contra sobornos a legisladores por la aprobación de una reforma. "Aparece de la chistera una versión totalmente nueva, diferente a la que hemos estado escuchando durante los últimos cuatro años", señaló. En efecto, así pasa cuando se decanta información mantenida en secreto, es por tandas, de a poco. No es que se la saque de un sombrero con un acto de prestidigitación, como sí hicieron las personas para las que trabajaba el calderonista.

Negó naturalmente todo tipo de acto de corrupción en su desempeño como legislador para una reforma "que nosotros queríamos", aseguró en referencia a que fue impulsada por panistas.

Recordó que incluso se aprobó la reforma política como condición para aprobar la reforma energética, por lo que es "absolutamente falsa cualquier insinuación" de sobornos.

En realidad lo que está configurándose cada vez con mayor claridad es un proceso que enjuicie al sistema de complicidades completo. Tienen mucha razón en estar nerviosos y es más que explicable que balbuceen.