Política

Consistentes

julio 24, 2020

A mitad de la polémica desatada por las decisiones de diputados de Morena con respecto a las nominaciones para consejeros electorales, la jerarquía de la Iglesia Católica se dice preocupada por el sesgo autoritario del gobierno federal, al que acusa de manipular las instituciones. Dice además que hay una insuficiente división de poderes y llama a "respetar el trabajo del INE".

Muestra así la actual nomenclatura católica nacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano, su simpatía preferencial por las posiciones conservadoras de un Instituto Nacional Electoral que ha sido seriamente cuestionado por haber avalado el muy evidente fraude electoral de 2006. Recientemente, el consejero presidente, Lorenzo Córdoba, difundió por redes sociales un mensaje donde afirmaba que la pandemia "no debe ser pretexto para vulnerar nuestra democracia ni para mermar la división de poderes o a los organismos constitucionales autónomos". Menos aún, "para confundir a las autoridades electorales con autores o con posturas políticas, como irresponsablemente está tratando de hacerse".

La incomodidad de Lorenzo Córdoba es explicable, debe procesar la vigilancia de varias autoridades gubernamentales sobre su actuar, toda vez que no es suficientemente confiable. El señor Córdoba carga con el muy incómodo estigma de haber avalado el monumental fraude electoral de 2006.

Con su defensa de las autoridades electorales por varios años cuestionadas, la jerarquía católica revela que aún no termina de procesar la presidencia actual de México. Era de esperarse.