Política

A hacer la tarea, ridículos

julio 22, 2020

Habrá quien diga que por la pandemia y la recesión económica hay nada por qué alegrarse. Y sí, no está fácil. Aunque ayuda el ser gobernados por un demócrata empedernido dedicado a la construcción de una sociedad igualitaria.

Pero sucede que la Suprema Corte de Justicia de la Nación analizará el lunes de la próxima semana un proyecto de ley con miras a despenalizar el aborto en Veracruz. Esto, porque luego de analizar un amparo, un juez Federal con sede en Xalapa ordenó al Congreso veracruzano reformar el Código Penal y eliminar los obstáculos que lo prohíben en condiciones de libertad para las mujeres.

Es un revés serio para el estamento ideológico conservador, tradicionalmente incapaz de conciliar sus creencias con los imperativos de la realidad a secas y el respeto a las personas. Especialmente las mujeres. También lo es para la Iglesia católica local, que ha servido de estructura y motor ideológico de la ultra ideológica de derecha.

No son buenos tiempos para el estamento clerical veracruzano que medró en tiempos de Norberto Rivera y Juan Pablo II, ambos declarados enemigos de los lineamientos del Concilio Vaticano segundo, que desde octubre de 1962 hasta diciembre de 1965 deliberó para reformar a la Iglesia, cuyo papel colaborador con los regímenes fascista y nazi durante la Segunda Guerra Mundial fue penoso.

De ese concilio salieron los respaldos teóricos y contestatarios que llevaron a parte de la Iglesia a reformar su acción y presencia sociales. Recuperar la vocación preferencial por los pobres. Nuevas formas integrativas socialmente comprometidas florecieron en esos años, hasta que luego de la muerte de Paulo VI, el papa que instrumentó las conclusiones del Concilio. Lo sustituyó Juan Pablo I, pero su muerte repentina y sospechosa permitió que subiera al trono Karol Wojtyla, quien representaba al ala más conservadora.

Hay ahora un nuevo papa, menos inclinado a la derecha y, al parecer más sensible y atento a las realidades contemporáneas.

El revés de la SCJN es un llamado de atención no sólo al Congreso y a las estructuras políticas del estado que sofocaron bajo emociones y prejuicios perturbadores el principio mismo de la libertad, es un llamado a los gobernados todos sobre si habremos de construir una sociedad de libertades. Por alguna razón, la derecha teme a las mujeres. Pero más a las mujeres libres.