Política

Visita de Estado

julio 09, 2020

La visita de López Obrador a los Estados Unidos tiene varias lecturas posibles, algunas de ellas estarán matizadas por la visceralidad de los comentaristas opuestos al Presidente. Algunas lograrán superar la repelencia ideológica pero, sobre todo, por la nostalgia monetaria que les causa el presidente, harán una aproximación analítica digna de ser considerada. Está por verse. Por lo pronto, lo visto hasta ahora es una penosa retahíla de reclamos y observaciones poquiteras –mezquinas es un concepto más preciso–, y reclamos plañideros respecto al despliegue del presidente.

De la visita destaca el tono sobrio, casi ritualístico, de la estancia del presidente en Washington DC. Los respetos ceremoniales y austeros a Abraham Lincoln, contemporáneo del presidente Juárez y con quien tenía relación cordial.

Los respetos en el monumento al presidente Benito Juárez en aquella ciudad. Al final del día, ése fue el tono del encuentro de presidentes y lo definió el presidente López Obrador desde temprano.

No deja de ser curioso notar que tal cordialidad persistió incluso cuando se aludió a las diferencias ideológicas, que desde luego existen, y que sirvieron de base para pronosticar desastres diplomáticos. La extrema derecha y el centro izquierda sonriendo y en buen plan. Eso es posible sólo porque ambos presidentes son antisistémicos, opuestos a la racionalidad financierista neoliberal.

Mientras la visita ocurría, César Duarte, el ex gobernador de Chihuahua, fue detenido en Miami. No poca cosa si nos atenemos al experiencia del gobierno federal anterior. Lo que sugiere que las probabilidades de destapar detalles y responsabilidades del affaire Rápido y Furioso son mucho más altas. Sería un golpe severísimo para Joe Biden, vicepresidente en funciones cuando los gobiernos estadounidense y mexicano permitieron el contrabando de armas en serio a México con la peregrina idea de rastrearlas y que los llevara a los líderes de las organizaciones criminales mexicanas.

En efecto, habrá beneficio para la candidatura den Trump entre la población de origen mexicano, que no son pocos. Problema de los estadounidenses. Pero las probabilidades de saber los detalles inconfesables y las responsabilidades de desaste Rápido y Furioso, ayudaría mucho a la justicia mexicana y a traer a cuentas a algunos notables de los dos gobiernos anteriores. No pinta mal la cosa si se piensa que García Luna está preso, César Duarte por fin fue detenido ayer por la tarde y ya se ha solicitado la extradición. Emilio Lozoya viene en camino y no cabe duda de que la nave va.