Política

ECP* Sorpresa

julio 02, 2020

El allanamiento de Emilio Lozoya para ser extraditado a México y colaborar en las investigaciones en torno a los casos de Agro Nitrogenados y Odebrecht marca un punto de inflexión sustantivo en la restauración de la república. La segunda restauración institucional de la república mexicana. La primera fue cuando el gobierno legítimo de Benito Juárez venció a las fuerzas conservadoras que habían traído a Maximiliano de Habsburgo y los poderes legítimos del Estado mexicano fueron restaurados.

Guardadas todas las proporciones, lo que hoy sucede en el país es algo similar.

Aquella tardó en llegar 4 años con los conservadores lastrando y drenando institucional y económicamente al país. Ésta tardó 36 años, seis gobiernos sexenales, seis fraudes electorales al hilo bajo la sombra del maridaje prianista que convirtió un sistema político institucionalmente débil en un pacto de impunidad abocado saquear y hacer privada las riqueza pública del país.

Por otro lado, uno de los principales sospechosos de haber participado en la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Ángel Casarrubias Salgado, alias El Mochomo, fue detenido a mediados de la semana pasada.

Se destraban pues dos casos sustantivos para restablecer los principios de certidumbre institucional que exigen los regímenes democráticos.

Sin prisas pero sin pausas.

Lo previsible es que las amenazas al gobierno y sus funcionarios, aumenten, las tensiones crezcan, incluso que se apele a intenciones magnicidas. Las amenazas ahí están. Neoliberales y delincuencia organizada sincronizados para malograr el cambio, la restauración republicana.

Es posible incluso entusiasmarse por lo que apunta hacia un maxi proceso que puede meter en la cárcel a más de un notable de sexenios anteriores. En orden, primero Peña Nieto porque es el más cercano en el tiempo y porque sirve de base para robustecer las investigaciones sobre el ex presidente Felipe Calderón.

El país retoma el rumbo de la certidumbre y confiabilidad institucionales. Es un proceso que depende de la voluntad y compromiso de las autoridades pero, sobre todo, de la constancia y compromiso vigilante de los gobernados para con la transformación institucional del país.

Y mientras se formaliza el T-Mec, se reconfiguran de fondo las relaciones colaborativas Mexico norteamericanas en una curiosa sintonía de colaboración que bien podría definir la elección estadounidense. Esto es el caso Rápido y Furioso y la secuela del tráfico de armas sistematizado que llevaría armas en cantidades obscenas a las organizaciones, grupos y células del crimen organizado en México durante dos sexenios y dos administraciones demócratas norteamericanas.

El asunto es lo suficientemente serio y peligroso para los demócratas estadounidenses, que recientemente la propia Hillary Clinton echa andar su poder e influencia para maniobrar en México para socavar la colaboración entre las administraciones mexicana y norteamericana. Ya había denunciado el presidente las maniobras demócratas en círculos mexicanos en el controversia documento de la BOA. ("No solo les digo felicidades a ustedes, también les digo que realmente estoy contando con ustedes. Espero con ansia ver como dejan su huella en este mundo", expresó hace unos días a la generación 2020 del Tec).

Dicho por el propio López Obrador, viaja a Estados Unidos no sólo a la firma del T-Mec sino a agradecer los paros que ha hecho el gobierno estadounidense el gobierno mexicano. Uno, notabilísimo, es haber reducido su propia cuota de producción de petróleo para compensar la cuota que México se rehusaba a aceptar porque el país se derrumbaría. Quebrado y saqueado como lo dejaron las administraciones de Calderón y Peña Nieto, México no puede aguantar una reducción adicional a su presupuesto porque es significaría el sufrimiento de millones mexicanos que ya vivían en la precariedad cuando llegó el apagón económico que paralizó al mundo.

Los demócratas, entre ellos Hillary Clinton, activamente operan en México para socavar la curiosa colaboración entre las dos administraciones que comparten una base común desde polaridades ideológicas completamente distintas. Uno desde la extrema derecha y el otro desde el centro radical. Ambos anti sistémicos, anti neoliberales. No se trata de ganancias financieras acusadas en pocas manos, sino del restablecimiento de la economía real basada en la producción de bienes y servicios sobre la base te trabajadores bien remunerados. En eso, ambas visiones coinciden. Y coinciden en que para hacerlo, es preciso limpiar el desastre, o como insiste Trump en decir, drain de swamp, desecar el pantano.

En medida que se acercan las elecciones, la posibilidad de destapar la connivencia de los gobiernos de Felipe Calderon y Enrique Peña Nieto con las dos administraciones demócratas de Barack Obama, con un varias veces repetido Rápido y Furioso que alentó el contrabando de armas a México con el peregrino argumento de "seguirles la pista". Un total fracaso que tuvo como consecuencia la muerte de muchísimos mexicanos. Es muy probable que el estamento demócrata estuviera enterado de la situación mexicana como un narco Estado durante los doce años de gobierno prianista. Y lo protegieron y cuidaron, lo apoyaron. La descomposición es geopolítica, económica y desde luego penal.

Si se destapa y evolucionan las cosas en este sentido, es muy posible que el país pueda no sólo castigar a la pandilla cleptómana que devastó y empobreció a la inmensa mayoría de mexicanos sino, además, recuperar lo robado o parte importante de él.

Eso explicará no sólo la inesperada solidaridad del gobierno estadounidense con México, sino la impensada suavidad y consideraciones de buen trato por parte del estadunidense.

El otro evento alentador fue la aprehensión de José Angel Covarrubias Salgado, el Mochomo, actor en la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. El fiscal Gertz Manero concluyó su mensaje con la icónica frase "se acabó la verdad histórica" lo que traerá como consecuencia investigar las actuaciones de Jesús Murillo Karam y, sobre todo, la del penoso Tomás Cerón, del que se sabe ya dónde está y trabaja ya en su extradición a México.

Así, el lazo al rededor del cuello del pacto de impunidad que gobernó saqueando al país se cierra con firmeza. Las resistencias existen y se activan. Un juez federal ordenó ayer la liberación del Mochomo. Una muestra adicional de que el poder judicial está seriamente penetrado por el el crimen organizado. Faltan cosas por ver. Si evolucionan bien, es muy probable que se lleven a cabo maxi procesos como el de Lava Jato en México. Por el cual se ha encarcelado ya a varios expresidentes y altos funcionarios sudamericanos.

Así por fin habría justicia sustantiva en México. Si el costo es el fortalecimiento de Trump, es problema de los norteamericanos. Para el interés mexicano, lo mejor es que Trump se reelija. Qué cosas.

* Es Cosa Pública

Más notas de Leopoldo Gavito Nanson