Política

Es posible construir distinto y mejor

junio 29, 2020

Instalado el mundo en las últimas etapas del aislamiento en casa como método de contención epidémica, se topa con nuevas prolongaciones del encierro. Era previsible, fue anunciado por los responsables del manejo de la contingencia sanitaria. Es tiempo de tomar decisiones para reactivar la economía, habrá que esperar y exigir que esta vez construyamos un nuevo paradigma de modelo económico. Uno diseñado y concebido para producir riquezas y bienestar bien distribuidos entre la sociedad, con equilibrio, no uno basado meramente en la acumulación y concentración de las riqueza en pocas manos.

En estos días, algunos países europeos –los Países Bajos– avanzan en el escenario post pandemia y proponen un modelo económico basado en el decrecimiento. Holanda es el país que más decididamente ha tomado el desafío de reestructurar su economía a partir de lo que nos toca vivir en el presente: el derrumbe del modelo económico y de convivencia que ha precipitado el choque de una crisis que pone en duda la sobrevivencia misma de la especie humana.

170 académicos europeos han planteado un manifiesto en cinco puntos para el cambio económico post crisis del C19, basado en principios de decrecimiento:

1) Pasar de una economía enfocada en el crecimiento del PIB, a una capaz de diferenciar entre sectores que pueden crecer y requieren inversión (sectores públicos críticos, energías limpias, educación, salud) y sectores que deben decrecer radicalmente (industria energética, industria extractiva, publicidad).

2) Construir una estructura económica basada en la redistribución, que establece una renta básica universal, un sistema universal de servicios públicos por el Estado, una política recaudatoria al lucro y la riqueza seria, horarios de trabajo más reducidos y trabajos compartidos, y que reconoce los trabajos de cuidados.

3) Transformar la agricultura hacia una regenerativa sustentable, basada en la conservación de la biodiversidad, y en producción local vegetariana y de pequeñas especies de traspatio, además de condiciones de empleo y salarios agrícolas justos.

4) Reducir el consumo y los viajes. Con un drástico cambio de viajes lujosos y de consumo despilfarrador, a un consumo y viajes básicos, necesarios, sustentables y satisfactorios.

5) Cancelación de la deuda. Especialmente de trabajadores y poseedores de pequeños negocios, así como de países del sur global, tanto la deuda a países como a instituciones financieras internacionales.

Es deseable, pero sobre todo, es posible, rescatar los espacios urbanos para enverdecerlos, suavizar sus asperezas con producciones vegetales, sean de ornato o alimentarias, para mejorar el estar de los individuos de la especie mientras permanecen en el planeta.

No suena mal cambiar la competencia, los juegos de suma cero en donde alguien gana lo que otro pierde, por una convivencia colaborativa en donde todos ponen y colaboran para producir progreso y bienestar comunes.