Política

¡Ese México al revés!: salvemos al sistema de partidos políticos en México

junio 22, 2020

México con sus contrastes, sus contradicciones, con su ser en un deslizamiento permanente, su rostro desconocido ante el espejo, su identidad deambulando entre una añoranza prehispánica y una modernidad que le incomoda con tantas exigencias, protocolos, y órdenes, hasta hacer fila para comprar tortillas se le hace tortuoso, y tan pronto tiene la oportunidad de no hacerla, brincarse de lugar, o reencontrase con un viejo amigo al que jamás se le recordó y pedirle que le compre sus tortillas; así se presenta el México de siempre, parece que el tiempo no ha pasado, que las luchas intestinas a mansalva continúan en la política, y la vida pública y privada casi es la misma, no hay empacho en hacer una plaza comercial en la casa, como la casa en una plaza comercial, se vive la vida lenta y pausada, como si nunca pasara nada.

Ser mexicano es ser un híbrido, una confusión, vestigios de la gloria prehispánica de los sacrificios tumultuarios, de la mimetización de las buenas costumbres de la vieja Europa, de los aires imperiales del vecino incómodo y arrogante, la grandeza y la pequeñez se viven en un mismo tiempo y en un mismo espacio, la tercera raza cósmica vasconcelista se hace una eternidad su alumbramiento, de mientras se vive en el presente, siempre y cuando no nos escupa y no nos afecte, de mientras la cotidianidad ocupa nuestra atención, y las pláticas de por vida se repiten incesantemente, el pasado sólo se recuerda por los onomásticos queridos, y el futuro, no tiene la importancia de pensarlo, salvo para tener presente alguna ganancia fácil y cercana, el principio de placer subyuga al principio de realidad, y narcisos ignorantes y decadentes entablan los grandes debates y peleas, se ve al otro, sólo como una ganancia de placer, y la memoria histórica, es eso, historia, no hay dolor por nuestros muertos del pasado y del presente, por eso reírse es el mejor ejercicio de indiferencia y olvido del mexicano.

Hubo tres cambios sociales y políticos que sucedieron con costo de sangre y sufrimiento, muertos y mucho dolor, tres momentos en la historia de México que todo parecía que eran progresivos y consecuentes uno de otro, y que gradualmente nos dirigían hacia buenas cosas, las luces de la ilustración alumbraban con gran nitidez nuestro camino, hacíamos alarde de tener un buen modo de organizar nuestra vida en sociedad, y que sólo era cuestión de voltear a nuestro entorno, para ver nuestra fortuna y bondades; un vasto territorio con riquezas naturales y materiales, una configuración política y territorial ideada para la demografía y las necesidades de un país como México, una clase política versada en el arte del buen gobernar y poseedor de las mejores ideas modernas, una buena vecindad que ya había hecho olvidar el chingo de territorio que nos jodieron, sus invasiones arbitrarias e imperiales, y lo más importante, nuestros pueblos correosos, y buenos para aguantar el sufrimiento, ya lo habían demostrado, tan es así que no guardan ningún rencor por nada ni nadie.

Hoy México sigue como si no pasara nada, no sé si se dio cuenta que el cambio esperado no tan sólo era cuestión de los expertos en el arte de gobernar, ni del "cuarto poder", los medios de comunicación politizados, ni de actos predestinados y milagrosos, no sé si se dio cuenta que todos los cambios sociales y políticos que ha vivido, han sido con grandes sacrificios y grandes pérdidas humanas y materiales, que para ganar hay que perder, y que tenía que implicarse y darle continuidad a su voto, que los tiempos actuales son complejos, principalmente por los intereses externos que reflejan sus tentáculos en lo local, que debe tener siempre presente, que el presente es el resultado del pasado y que el futuro depende de no repetir los errores del pasado, para dar los saltos cualitativos que hagan la diferencia entre el antes y el después, que existen grandes corrientes apátridas y retardatarias que quieren que el pasado vuelva, porque eso les garantiza la preservación intacta de sus intereses económicos y privilegios, porque debe saber que la llegada de AMLO piso en la llaga de esos privilegiados y minoritarios del poder en México, que existe una encarnizada lucha por hacer que no se consolide la transición democrática y política en México, necesaria para construir un país con un estado de derecho real, con una economía blindada de la corrupción y la in-transparencia, con un sistema de partidos democráticos, y un modelo social y político que actualice según demografía, territorialidad, psicología, y globalidad con identidad, sus marcos conceptuales y epistémicos.

Hoy lamentablemente vemos como pocos comentan o se han dado cuenta que la oposición no la está haciendo los partidos políticos, causes, los partidos políticos, fundamentales para darle altura y tribuna a la inteligencia, a la crítica propositiva y a la civilidad, al contexto donde ocurre la viabilidad de la transición democrática, sin ellos, la transición democrática corre peligro de que se descarrile y seguro lo lamentaremos los mexicanos. Según mi tesis, esto ha ocurrido porque en México nunca había habido partidos políticos independientes al poder, y que fueron utilizados para legitimar los poderes de la oligarquía, un poder que se formó desde la colonia, se mantuvo en los clanes revolucionarios, y se consolidaron en el sistema presidencialista post revolucionario. Y lo peor, que esa oligarquía al darse cuenta del desprestigio en el consciente colectivo de los mexicanos, ha buscado otras vía para mantener su lucha contra la transición democrática en México, porque sabe que no es con la llegada a la presidencia de la república de AMLO en donde está el peligro de ver mermado sus riquezas producidas por la complicidad con el poder político, sino en la consolidación de la transición democrática, donde realmente ve el peligro sustancial a sus intereses privados, porque sabe que con una democracia consolidada y un estado de derecho real, no hay posibilidad de que continúe esa complicidad con el poder político, por cierto, no fueron los partidos políticos quienes realmente fueron los causantes de la crisis pública del estado mexicano y sus instituciones, sino esa oligarquía avariciosa y apátrida, a los políticos le hacían ganar una ínfima cantidad de las infinitas ganancias que se llevaban sexenio tras sexenio esa oligarquía, por eso creo que rescatar al sistema de partidos políticos en México es sumamente vital e importante, no puede haber un escenario mejor que el sistema democrático de partidos políticos para debatir y organizar el modelo de país que necesita México para salir de sus graves problemas de pobreza, seguridad, y marginación.

Por lo que defender a México no significa hacer una protesta cómodamente en una caravana de coches exigiendo que se vaya AMLO, acusándole falsamente que está destruyendo al Estado mexicano, y esa caravana manipulada y dirigida por la oligarquía, olvida perversamente y se exime inmoralmente a quienes realmente lo destruyeron y son responsables de la actual crisis pública que vive México, ese México al revés, crisis en el sistema sanitario de salud pública, esa crisis económica, esa crisis en los casi insalvables rezagos históricos en la educación, en fin, todo fue destruido por ese contubernio entre la oligarquía y el poder político, gobiernos corruptos con una Iniciativa Privada y empresarial corrupta, los verdaderos males de los últimos 30 años de nuestros tiempos, y ahora viene a querer interiorizar en la consciencia de los mexicanos que en un año, y éste gobierno, se destruyó al estado mexicano, 'Alicia en el país de las maravillas'.

Defender a México es no voltear atrás, es ver hacia delante y consolidar la transición democrática y crear un estado eficiente, democrático y transparente, defender a México es tener consciencia de una vez por todas que el pasado no es una opción.