Política

Manifiesto de (im)pacto ambiental

junio 14, 2020

El saldo es negativo para el medioambiente. A la cancelación del aeropuerto en Texcoco no

ha seguido una restauración ecológica, sino miles de toneladas de acero y concreto

abandonadas; las obras en Santa Lucía son tan depredadoras de los ecosistemas como las

canceladas en Texcoco; no se digan el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, esta última en

terrenos inundables que dejarían de serlo a costa de obras faraónicas cuyo fin último es

refinar hidrocarburos y que así México contribuya más al cambio climático global.

Salvo regresando al Edén, para satisfacer las necesidades humanas se requiere

energía, eléctrica de preferencia, pero obtenerla desde combustibles fósiles es altamente

dañino al ambiente y, en el caso del combustóleo, a la salud de los vecinos de las plantas

generadoras. ¿Por qué entonces el Gobierno federal obstaculiza la generación de energías

eólica y solar? Porque una empresa estatal pierde activos –la CFE, no en las manos más

honestas, por cierto-, y porque de las energías renovables se benefician empresas privadas,

algunas no precisamente justas con las comunidades donde se asientan. ¿Y no hay forma

de regularlas sin menoscabo del derecho humano a un ambiente limpio? ¿Falta inteligencia

o sobran cerrazón e intereses?

Ahorcar los presupuestos de las comisiones Nacional Forestal (Conafor), de Áreas

Naturales Protegidas (Conamp) y del Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), ¿es

por ignorancia o por mala leche? Las tres protegen recursos que son básicos para la

supervivencia de las generaciones actuales pero más de las futuras.

Por lo demás, dejar de lado el conocimiento para moverse, ni siquiera por intuición

sino por prejuicios y caprichos, es suicida, pero congruente con los absurdos ataques

federales a la comunicad científica mexicana.

Los anteriores serían los considerandos de un manifiesto, en el sentido amplio del

término, de (im)pacto ambiental que debería arrancar con frases porfiristas (por Muñoz Ledo)

tomadas de sus recientes artículos sabatinos en "El Universal": "…Los grandes avances del

conocimiento deben anotarse en la cuenta de la izquierda. Lo fueron Copérnico y Galileo,

mientras que la derecha atizaba las llamas del Santo Oficio…", para en otro texto recordar

que "…Somos uno de los 10 países más contaminantes del mundo y no podemos…

quebrantar compromisos que la 4T asumió:… un sector energético basado en energías

limpias y eficientes que promuevan la productividad, el desarrollo sustentable y la equidad

social en el país."

Es del todo cierto que para bien de todos, primero los pobres, y debe agregarse el

medioambiente, pero si los gobiernos –el de Veracruz y el federal, por ejemplo- no actúan en

consecuencia, su legado será: para mal de todos, al final el ambiente y, junto con él, los

pobres.