Política

!La historia ocurre en tu lado¡

junio 09, 2020

Da una vuelta, se detiene y me mira,

se suspende inerte, quieto e impasible.

Con su indiferencia se burla del movimiento,

ahoga con su danza las estentóreas voces humanas.

Suspende al tiempo.

Vuelve a dar otra vuelta,

se detiene frente a mí y me mira, parece decirme:

¡La historia ocurre en tu lado!

A veces da vestigio de necesidad

y se alimenta con altivez,

intempestivo vuelve al silencio, a la danza.

Intenta explicarse lo que pasa allá afuera,

enfrente.

Con su duda niega mi existencia.

Reposa en el fondo,

se confunde con las piedras negras,

pero es poco el momento que demuestra ser real.

Se pelea consigo mismo,

casi estoy seguro

que es un ardid para demostrar que no es mío.

Poema para un pez llamado "Marzo"

LeToAn

Los días pasaban sin la más mínima diferencia, cada día era una copia

del otro día, los barullos de siempre, las preocupaciones de siempre, las

alegrías de siempre, las pláticas repetidas toda la vida se hacían como la

primicia a comentar al conocido, al amigo. El ir y venir de la gente

dibuja una geometría y una topología fácil de predecir, sabias a qué

hora y hacia donde iría, con quien se haría acompañar cualquiera del

pueblo.

Las tardes y noches dedicadas, principalmente las mujeres y los adultos

mayores, a ver la televisión, primordialmente, los culebrones de las

telenovelas; los jóvenes a deambular en grupo por del parque central

hacia las esquinas donde se reunían y viceversa, a comentar las

repetidas plática de toda la vida, las bromas pesadas, los excesos con

las cervezas, los desmanes y uno que otra charla picaresca sobre el

sexo y las chicas, otros jóvenes metidos absortos en sus celularescasas, pasando de un meme a otro, de una noticia a otra, de una imagen a otra, deslizándose permanentemente por el mundo virtual sin detenerse, ni sentir.

Los adultos regresaban de sus terrenos de siembra, otros de sus

empleos temporales no cualificados, la albañilería, repartidores de gas,

meseros de los restaurantes de paso, dependientes de tiendas, y una

minoría, de sus trabajos de maestros, empleados de gobierno o de

comercios de la ciudad capital que colindaba con el municipio.

El tiempo era el mismo, con sus exabruptos normales, alguno que otro

accidente en las curvas aledañas de la autopista o la vía libre, alguna

muerte de un lugareño por vejez o por excesos etílicos, los lugares de

reuniones se mantenían inamovibles, la esquina, la tienda-bar, la

cancha deportiva, los corredores de las casas donde la familia y sus

familiares frecuentaban reunirse, ya sea para platicar, comer, o

simplemente, jugar a la lotería o algún juego de mesa, en fin, que la

normalidad no la perturbaba ni los temporales de otoño ni las bajas

temperatura de invierno.

La fiesta patronal del 12 de diciembre, día de la virgen de Guadalupe,

era ansiada y esperada por propios y extraños, se había hecho tradición

año con año esa celebración que reunía a todo el pueblo y sus invitados,

acompañada por un baile con un grupo musical en la noche, una buena

ocasión para estrenar la ultima indumentaria, para lucir los atributos

físicos, discursivos, artísticos del buen bailador, aunque al final el

jolgorio terminara en un pelea regularmente por el estado de personas

alcoholizadas, pero eso no empañaba ni restaba éxito y alegría a la

celebración.

Podríamos repetir esta descripción año con año, hasta que a fines del

año 2019 y principios del año 2020 comenzó a oírse que una

enfermedad respiratoria estaba en China, matando gente, las noticias de

los telediarios nos decían que China había puesto en cuarentena a la

provincia de Wuhan con más de 11 millones de personas, que construía

un hospital en 10 días, que el origen de la infección que causaba esa

enfermedad era un mercado donde vendían todo tipo de carne de

animales, perros, gatos, murciélagos, víboras de pitón, ratones, etc., y

los científicos decían que el coronavirus descubierto son una extensa

familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales

como en humanos, y que éste causaba la enfermedad del covid19 y que

en mucho de los casos era mortal puesto que no había ni paliativos

farmacéuticos efectivo ni vacuna, pese a eso, no nos quitaba el sueño ni

trastocaba la movilidad del mundo, era un problema de China, la

historia ocurría allá, y confiados a que pronto lo resolvería continuamos

con nuestras vidas con normalidad.

De vez en cuando oímos que la OMS hacia algunas leves advertencias,

sin la contundencia que ahora sabemos que debería haber hecho a todos

los países del mundo. La vida cotidiana y la vida institucional continuaba

sin pena ni gloria, la gente a sus vida de a diario, los hombres de

negocios a seguir haciendo riquezas, los políticos buscando hacerle

zancadillas a sus adversarios, en suma, lo público y lo privado

continuaban obedeciendo a los parámetros conceptuales de la idea de

mundo y sociedad con que habíamos venido viviendo desde hace más

de 2000 años, el problema sanitario era de China, vimos como lo

enfrentaba, aislando la región infecciosa, poniendo en cuarentena a cada

uno de sus habitantes, las ciudades lucían desiertas, la gente

respetando a rajatabla el aislamiento, ahora pienso que fue la disciplina

y la contundencia de sus gobierno, la clave del control que china tuvo

del coronavirus.

Y el resto de mundo, moviéndose como siempre, viviendo la vida con

sus más y sus menos, pero sin el menor miedo ni incertidumbre, la

dimensión de la enfermedad no se concebía más que como un film de

ciencias ficción, pese a que ahí estaba el virus asesino de hombres, la

Europa en la dolce vita con sus ciudades cosmopolitas atestadas de

turistas y visitantes, a tope sus calles con sus restaurantes, bares y

terrazas; los antros en las noches llenos ofreciendo géneros musicales

para todos los gustos, bachata, metal, salsa, música instrumental, etc,

distribuyendo placer al cuerpo y a la mente, sus museos y lugares

históricos con largas filas de gente de todas las nacionalidades, chinos,

japoneses, rusos, latinoamericanos, etc., actuando como si la historia

del coronavirus fuese exclusivamente la historia de China, hasta que la

región de Lombardía en Italia dio el primer aviso, el covid19 ya estaba

en Europa, matando principalmente a adultos mayores, se corrió el

rumor que era una enfermedad de viejos, que los demás estaban a

salvo, como una mecha de polvora en poco tiempo ya no tan sólo era

Italia, también, España, Francia, y demás países de Europa entraban

aceleradamente en procesos infecciosos del coronavirus, los hospitales

rebasados, la gente aterrada metida en sus casas, sin saber que la

movilidad previa a la que estuvieron sometidos muchos de ellos ya

tenían la enfermedad, y era cuestión de tiempo para presentar los

síntomas, y como fue, a diario los repostes de infectados y muertos por

el covid19 presagiaban situaciones críticas, pues no tan sólo era una

emergencia sanitaria, sino también económica, aunque la vieja Europa

tenía los suficientes euros para hacer frente al coronavirus, también

cuestión su actuar ante el covid-19 por su falta de prevención que trajo

sufrimiento y muerte a sus habitantes, ahora hubiera deseado no haber

dependido del turismo, y esos visitantes que trajeron la peste del

coronavirus ahora son maldecidos, y los residentes orientales mal

vistos, aunque en su proceso de desescaladas ya están pensando en

cómo atraer al turismo de nuevo.

En América igual que antes Europa, pensamos que la historia del

coronavirus era de China y ahora de Europa, y que aquí los océanos nos

salvarían, pero volvimos a olvidar que la maldita movilidad no tiene

límites, que en cualquier momento un emisario del mal llegaría, y llegó,

se dijo que fueron estudiantes del oriente quienes trajeron el mal, y los

primeros casos comenzaron a aparecer, principalmente en New York,

Los Ángeles, etc, las ciudades de la modernidad era atacadas ahora no

por aviones secuestrados ni misiles intercontinentales, sino por un

microorganismos letal que comenzó a cobrar víctimas mortales.

América Latina intentando organizarse para hacer frente a la pandemia,

con sus limitados recursos económicos e infraestructura hospitalaria

precaria, tan sólo nos volvimos espectadores esperando que el mal

llegara, pese a tener enfrente las imágenes de terror del imperio

americano con sus muertos, que se cuentan en miles y sus infectados

que rebasan ahora el millón, no podíamos hacer nada más que esperar,

y lanzar nuestros programas de sana distancia y reclusión, que ahora

vemos que son insuficientes, y no por negligencia sino porque era lo

único que podíamos hacer, reproduciendo las recomendaciones de la

OMS y el modelo con que Europa y China enfrentaron la pandemia, la

diferencia es económica, mientras China construye hospitales en 10

días, y hace millones de pruebas, y Europa con buen financiamiento de

las reservas del Banco Central de la Comunidad Económica Europea,

salen, aunque maltrechos, bien librados de la pandemia, América Latina

esperaba resignada su ominoso destino, y llegó, gota a gota las

infecciones comenzaron a hacerse ríos, hospitales atestados de México,

Ecuador, Brasil, Perú, Chile, han sido las imágenes frecuentes, el virus

parece que se desplaza hacia el Sur como un alud con piedras y lodo,

dejando a su paso escenas dantescas como las que los internautas

subieron de Guayaquil, que sus inmigrantes huyendo de Europa

contribuyeron a esparcir el virus letal.

Y no todo ha terminado, no hay vacuna no hay dinero suficientes, hay

ignorancia y luchas intestinas por el poder político, somos ahora el foco

rojo de la pandemia, el lugar último donde el virus se está cebando su

mayor castigo, con un Brasil con 584,000 enfermos por covid-19, Perú

con 178,000, Chile con 113,000, México con 101,000, Ecuador con

40,000, Colombia con 33,000, Argentina con 19,000, sin contar los

subregistros que existen en cada país, que fácilmente se pueden

multiplicar por 4.

En América Latina la crisis sanitaria se está desplazando, y eso es lo

peor, de las ciudades al campo, la movilidad de la gente de los pueblos

que tienen que salir a buscarse su sustento, aparte de traer míseros

recursos económicos a sus casas, están trayendo el virus mortal.

Por un buen tiempo en los pueblos rurales y algunos no tan rurales,

parecía que el mal era una falsa noticia, la información y las noticias

alarmantes del covdi-19 sólo se veían en los telediarios y la internet,

pero la gente se seguía preguntando dónde están los enfermos.

Al visitar el pueblo una que otra vez, me percaté que nadie creía en el

covid-19, que la opinión popular era que no existía, que decían que era

un invento del gobierno. En una de esas visitas que hice al pueblo, al

acercarme a un grupo de amigos y conocidos, con mi cubre bocas era la

mancha en la normalidad, ese día me quedé un rato con el grupo, me

invitaron un aguardiente, por cierto, muy fuerte, que bromeaban que el

coronavirus no lo resistiría y era su cura. Pasaron los días, de vez en

cuento he regresaba al pueblo, y el panorama era el mismo, alguno que

otro, muy poquísimos, se cubrían con el cubre bocas, la inmensa

mayoría despreocupados vivían la vida sin el mayor reparo.

Hoy tengo noticias que el mal llegó al pueblo, que ya hay infectados por

el covid-19, y lo que más me preocupa es que la gente sigue sin creer y

sin tomar medidas sanitarias para evitar el contagio, era cuestión de

tiempo, la historia que ocurría al otro lado, ahora es nuestra historia que

compartimos todos sin excepción, que las condiciones de nuestros

pueblos tanto materiales como en consciencia, lamentablemente traerá

consecuencias en la propagación del covid-19. Esta historia continuará.

Junio de 2020