Política

Reconocimiento de la OMS

junio 03, 2020

Los países cuyos gobiernos en diciembre subestimaron el aviso del gobierno chino sobre una nueva cepa de coronavirus lo han pagado caro. Así en Francia, España, Italia. O en Estados Unidos, que se convirtió muy pronto en el epicentro de la pandemia. Ahí se han confirmado un millón 860 mil contagios por Covid-19. De ésos, han sanado 414 mil, pero han muerto 107 mil. Si bien las cifras muestran el comportamiento y ciclo normal de la enfermedad, el costo social y económico es brutal.

Durante los primeros meses del año, cuando la epidemia se extendía en silencio por aquel país, el desempleo norteamericano era mínimo y se crecía modesta pero constantemente a una tasa por encima del 2%. Eran las dos cartas fuertes en la campaña de reelección del presidente Trump, quien por entonces se encaminaba a firmar un acuerdo comercial con China.

Para finales de abril, 20 millones 500 mil estadounidenses habían perdido su empleo. El número de desempleados nunca había sido tan alto desde la Gran Depresión y los efectos de la recesión económica mundial apenas están por dejarse sentir. El panorama que se configura puede ser apocalíptico en todo el mundo.

Con todo, y pese a los vociferantes motorizados que desde sus autos pedían que el presidente se fuera, el manejo de la crisis mexicana hasta ahora ha sido favorable para los gobernados. Muy probablemente las cifras de contagios fatales crezcan, pero se ha logrado hasta ahora que el sistema de salud pública no colapse como hubiera pasado si no se tomaban las medidas de contención basadas en la distancia social. Las condiciones del sistema de salud pública en que los gobiernos anteriores dejaron al país es completamente ruinosa. Desde la falta de personal capacitado hasta la infraestructura, como lo demuestra palmariamente la cantidad de hospitales apenas en cascarón pero registrados como funcionales.

El país tardará años en recuperarse del saqueo instrumentado por el régimen anterior. Con todo, la administración de la crisis sanitaria en México es referencial. Es la razón del reconocimiento de la OMS.

Los comerciantes se quejan de las condiciones de cierre; para evitar las aglomeraciones y la afluencia peligrosa de personas en una zona eminentemente comercial, sólo se permiten las actividades económicas esenciales, lo que deja fuera a la inmensa mayoría.

Algo tendrá que hacerse, y pronto. Permitir las actividades económicas no esenciales, por ejemplo, pero bajo condiciones rigurosas y observantes de los protocolos de distanciamiento social.

La responsabilidad del autocuidado es ciudadana, pero la responsabilidad de mantener el sistema de salud funcionando eficientemente sin colapsar es gubernamental, y es necesario encontrar las formas que permitan trabajar sin arriesgar la salud.

El ya de por sí complejo panorama nacional se complica con la crisis norteamericana. No sólo por la obvia razón de que es nuestro primer mercado, sino porque es claro que la mentalidad de quienes hoy toman las decisiones en Estados Unidos está radicalizada a la derecha en sus peores expresiones, de esencia fascista y con inquietantes simpatías por la fauna neonazi y del KKK. Vista la dinámica de los acontecimientos, el momento es muy peligroso, las autoridades norteamericanas han ordenado disparar balas de goma y reprimir a manifestantes absolutamente pacíficos, y de esto, varios videos dejan testimonios clarísimos.

Trump podrá ser antifinancierista y antisistémico, pero es un hombre completamente autoritario y con miedo. Eso es muy peligroso.