Política

Nueva normalidad y nuestra resistencia

junio 01, 2020

La nueva normalidad representa las circunstancias en las que habremos de vivir de ahora en adelante ante la pandemia del Covid-19. Han sido muchos los esfuerzos del gobierno federal para concientizar a la ciudadanía de la sana distancia que debemos tener y de la importancia de quedarnos en casa. Son dos líneas estratégicas que difunden la prevención y mitigación para evitar el contagio del coronavirus,

Este lunes 1 de junio México entra en la nueva normalidad en medio de una percepción mundial de que en China, epicentro de la pandemia del Coronavirus, comienza a recuperarse; en Europa ya se empieza a frenar la curva de contagios del Covid-19, el mayor enemigo de la humanidad en estos momentos, ya que se ha superado los 6 millones de contagios, aunque también, hay 2 millones 583 mil recuperados.

De acuerdo a información del Conacyt, hasta hoy, existen en México casi 90 mil enfermos confirmados, 9 mil 779 muertes, 61 mil 871 recuperados y 38 mil 994 sospechosos.

Lo anterior nos invita a pensar que lo más importante es no tener miedo a enfrentar esta realidad, sin embargo sí debemos tener muchos cuidados, y cambiar nuestros hábitos sociales de convivencia y actividades cotidianas, mediante nuevas normas de urbanidad.

Si bien es cierto nuestra conducta diaria se basa en un rol establecido de relaciones personales y colectivas sustentadas en valores, también es verdad que estas condiciones nos enseñan que debemos cuidarnos de no saludar de beso o hasta de mano, de tener una higiene permanente con todos los objetos que tocamos y llegar a considerar el uso del tapabocas como parte de nuestra dinámica cotidiana.

La necesidad de permanecer en resguardo en casa para evitar salir con el riesgo de mayores contagios nos obliga a conocer cómo se transmite el virus y cuales son sus repercusiones. Tenemos de frente el único camino de estar bien informados y rechazar contundentemente las notas falsas o información de dudosa procedencia.

Al quedarnos en casa, sabemos que se afectó la movilidad social y en consecuencia las condiciones económicas de la comunidad, en particular, quienes viven al día en sus micro, pequeños o medianos negocios o empresas, son los que sufren las peores afectaciones.

La economía mundial está devastada y es que se deben encontrar mecanismos que permitan el impulso de la productividad y evitar que el desempleo crezca, causando daños irreversibles.

El daño ocurre en todas las áreas, sin embargo, en los ramos de turismo, entretenimiento, comercio informal, etc., es donde se observan más, del tipo económico.

El mayor número de trabajadores del país laboran en el sector privado. Por otro lado, Banxico considera que los jóvenes son los más afectados por esta crisis, debido a su impacto en el mercado laboral y en los ámbitos de la enseñanza, así como de la formación profesional.

A pesar de que son muchos mexicanos que aún no tienen conciencia de esta realidad y que aseguran que la pandemia no existe, los esfuerzos gubernamentales son benéficos con disciplina y de forma organizada.

Esta experiencia nos enseña que a corto plazo deben mejorarse las políticas públicas en materia de salud, previendo lo que más adelante pueda suceder cuando ya se haya controlado el índice de contagios.

La decisión del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de no endeudar al país y reducir el gasto corriente en gobierno y actuar con austeridad, nos muestra que se debe ser firmes ante las adversidades.

Su programa de respuesta con el apoyo de las Fuerzas de la Defensa Nacional y el programa DNIII-E así como todo el personal de salud que arriesga sus vidas al salvar vidas, merecen nuestro reconocimiento.

Debemos rendir un homenaje permanente a los trabajadores del sector salud, y en la nueva normalidad considerarles como verdaderos héroes nacionales. También, ser más rígidos en materia penal contra quienes se atrevan a violentarles en sus personas o domicilios o contra aquellos que difundan noticias falsas y generen violencia social, como sucedió recientemente en el municipio de Venustiano Carranza, de Yucatán, quienes mediante redes sociales difundieron que había unos drones dispersando el virus y por ello las personas salieron a quemar el palacio municipal, así como la casa del alcalde y de la madre del gobernador, hechos insólitos y delictivos que no deben repetirse en ninguna parte.

Lamentablemente, hay una ola de ataques de personas que provienen de la derecha, quienes manipulan la información que aparece en internet y aplicaciones virtuales para generar miedo y con ello sacar provecho con objetivos electorales.

La nueva normalidad es un proceso de adecuación escalonado que exige que podamos resistir aún más tiempo de lo considerado en un inicio, saber con claridad lo que podemos y no podemos hacer, construir normas con base al respeto a la vida y sostener la mente abierta para impulsar la protección de uno mismo, sabiendo que al cuidarnos nosotros, cuidamos a los demás.

La nueva normalidad representa una esperanza para retomar el camino, sólo debemos ser más precavidos y al mismo tiempo solidarios con quienes lo han perdido todo y necesitan alimento, medicinas y fraternidad. ¡Seamos solidarios!