Política

Fragilidades

mayo 27, 2020

Hace poco más de treinta días el gobierno federal declaró la fase tres de la emergencia sanitaria. Esto es de aislamiento social, de quedarse en casa, pero no todos han podido hacerlo; parte importante de la población vive al día, sin ahorros, y no pueden dejar de trabajar. Las medidas tomadas por las autoridades sanitarias han permitido domar el ímpetu en la dispersión del virus pero los costos son altos tanto en los imperativos prácticos de la vida —comer, por ejemplo—, como en los psico emocionales. En un par de días el respetable se ha enterado de personas que se bajaron de la vida motu proprio. A principios de mayo un adolescente tomó su vida en Zongolica; ayer, otro adolescente —semi niño, aún— también optó por dejar este plano de existencia, según se informa.

No es posible afirmar que exista necesariamente una relación causal entre las decisiones de estos adolescentes y la hostilidad psicológica derivada de las medidas de aislamiento social, aunque sea claro que hay una afectación en todas las personas. Al fin y al cabo, cada quién se encarga de procesar su propia experiencia. Pero los encierros siempre son estresantes, y están por verse los efectos negativos del aislamiento social prolongado.

Se puede trazar, sin embargo, un primer efecto psicológico que se produce en este tipo de crisis: el motivo del estrés, el confinamiento, es al mismo tiempo un principio de tranquilidad, toda vez que el ciudadano percibe que algo se está haciendo para controlar la crisis, cualquiera que sea el origen de ésta. Es decir, en medio del caos, las autoridades hacen algo que al parecer da resultados y el lugar de refugio es un lugar aparentemente seguro con el que estamos familiarizados. Pero esto es relativo porque las condiciones físicas del confinamiento varían radicalmente.

Las autoridades se aperciben de ello al parecer con cierto retraso. Apenas ayer la secretaria de Gobernación hizo referencia explícita a las consecuencias del encierro en lugares poco favorables de hacinamiento.

El tema es sustantivo porque la violencia familiar se da precisamente en casa. Es deseable que haya más información y sensibilización al respecto, campañas informativas y contenidos que ilustren cómo proceder en los casos que se presentan en estos tiempos de pandemia planetaria.