Política

Medir la pobreza, excelente; revisar la riqueza, atentado

mayo 20, 2020

Si ya sabemos que la concentración del capital en nuestro país , está en manos del 1 por ciento-empresarios y políticos- y que el 99 por ciento de los mexicanos, si no está en la miseria extrema, deambula en la pobreza, o de perdido, en la estricta medianía para subsistir, solo que a un grito de quien diga que el más tenga, más pague, de inmediato la jauría se exalta ante el temor de que se investigue la procedencia de esos recursos que, por lo general o ya en lo particular, son de procedencia ilícita.

No se necesita que el Inegi haga revisión o un censo para determinar lo ya sabido, sin embargo, el simple viento los hace temblar cuando es sabido que muchas de esas fortunas tienen un origen oscuro o raro, sospechoso de algún movimiento extraño, porque como decía el mesías, es más fácil que un elefante pase por el ovillo de una aguja a que un rico salve.

Es fácil y sencillo localizar los bienes de una familia, pues el registro público de la propiedad no está impedido para expedir constancias de las propiedades que tiene una persona y su familia y de esa manera conocemos, ahora, por ejemplo, que el director de la Comisión Federal de Electricidad tiene un patrimonio, en bienes inmuebles, de más de ochocientos millones de pesos lo que no se ha desmentido y ese hecho, pone en tela de duda la procedencia digna y legítima de esa fortuna, si se observa que, sin bien su padre fue gobernador de Tabasco, incuestionablemente que no pudo acumular esa riqueza descomunal, aunque haya sido Bartlett, gobernador de Puebla, secretario de gobernación y de educación y después senador.

Si esos bienes son en greña, habría que revisar cuanto en inversiones o en empresas de cualquier índole, donde, por el secreto bancario se lava dinero de manera descomunal, en un país, como el nuestro, que los delitos más socorridos es el tráfico de influencias, narcotráfico de personas y drogas, o bien empresas fantasmas, como se demuestra con el patrimonio que se le encontró a Duarte de Ochoa en más de cuarenta propiedad, es decir, la rapiña nacional ha sido descomunal que zahiere la conciencia más fuerte, pero que no se puede hacer nada, porque "lo caído, caído".

Ahora que ha llegado a presidencia de la República un hombre que ha demostrado, que no tiene ambiciones de riquezas y que machaca todos los días el combate a la corrupción y que voz en cuello cuestiona a sus adversarios que han medrado a costa del erario público, se topa con muchos cara dura que están en los poderes legislativo y judicial, que se niegan a perder sus privilegios y fue evidente cuando un ministro de la Corte, Pérez Dayan, violando el artículo 64 de la ley que reglamenta las acciones y controversias constitucionales, concede una suspensión para que no se afecten los sueldos de los altos funcionarios con la ley que reglamentaria el artículo 127 constitucional, que limita que nadie debe ganar más que el presidente y hay consecuencias, porque el contubernio es ominoso y elocuente.

Si como se observa, que la corrupción está arraigada de tal forma que no es fácil extirpar y para muestra se tiene el caso del ex ministro Medina Mora que, en la obscuridad de la impunidad, abandona el cargo para ir a gozar de un "haber de retiro", después de descubrirse, por la unidad de inteligencia financiera, movimientos sospechosos de recursos de procedencia ilícita, huye despavorido, cuando lo correcto era aplicar la ley y que no sea el silencio que involucre al actual jefe del ejecutivo, habida cuenta que existe una sentencia de la corte interamericana que lo hace responsable de los delitos de tortura sexual, en el caso de las mujeres de Atenco, que lucharon contra el aeropuerto de Texcoco .

Al abrirse la polémica para que se conozca la riqueza de todos – al igual como se conoce la de los funcionarios públicos- salta el grito en el cielo y hace temblar a quienes se avergüenza de lo que poseen, sin embargo, ahora existe el delito de defraudación fiscal y de corrupción, de ahí que con hurgar un poco, se lleva al fondo y se desenmascaran a quienes aparecen como impolutos, y se llegara a conocer toda la verdad, de manera tal que, los grandes ricos, verán, que al no condonarse más los impuestos, tendrán que concurrir en el sostenimiento del estado, para que se distribuya la riqueza entre quienes nada tienen.

La pandemia que sufrimos vendrá a demostrar que es necesario ir a fondo en todo, de manera tal que exista equidad y justicia social, en síntesis, si hay hambre, la amenaza de la inestabilidad social se cierne sobre todos, porque, o hay bienestar para todos, o no habrá tranquilidad para nadie.

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