Política

Feminicidios, incomprensión

mayo 20, 2020

No son pocas las veces en las que este espacio editorial se ha referido a la enfermedad misógina de los veracruzanos expresada en la cantidad obscena de mujeres asesinadas en el estado. La sociedad veracruzana, los veracruzanos, son misóginos. No es difícil imaginar que el conflicto que los hombres de este estado tienen con las mujeres es complejo y abigarrado. Quién sabe qué pasiones excitan las alucinaciones del patriarcado aborigen para que la emprendan con tanta diligencia contra las mujeres. En el transcurso del encierro por la pandemia han sido asesinadas 18 mujeres. La cifra es pasmosa y del todo inaceptable, pero da una idea del tamaño del problema veracruzano.

Independientemente de las distorsiones psico emocionales y al margen de las interpretaciones sobre éstas que puedan explicar la misoginia veracruzana, es claro que es el resultado de una añeja distorsión patriarcal que, en Veracruz, parece pegar con enjundia, aunque hay que aceptar que el un problema social muy serio que cunde en todo el país aunque se concentra con claridad en Veracruz, estado de México y, en su momento, Chihuahua, con los cientos de mujeres asesinadas en el desierto chihuahuense contiguo a Ciudad Juárez.

Durante el encierro por la pandemia, las tensiones se han exacerbado y consecuentemente el potencial de violencia se ha exacerbado. Esto es algo que las autoridades del salud y de educación del estado no pueden dejar pasar como un mero problema adicional. Esto exige la intervención conjunta de las autoridades de salud y de educación del estado para, por lo pronto, empezar a conciliar las formas en las que atacarán el problema. Es de dudarse que tengan siquiera una aproximación metodológica al asunto que les permita aproximarse al entendimiento del problema. Si no la tienen es porque no visualizan la dimensión del asunto, lo que agrava el problema.

Parece claro que la sociedad tiene que ser sensibilizada y reeducada para poder resolver el problema. Una vez entendido el problema, Salud y Comunicación Social podrán decidir la mejor forma de sensibilizar a los gobernados veracruzanos. Pero si no se aproximan con seriedad y método los más probable es que hagan nada o lo que hagan sea inefectivo. Y las cosas no están para eso con una sociedad que ha sido sometida a las dosis de violencia a las que se ha expuesto a los veracruzanos.