Política

La tóxica combinación de neoliberalismo y capitales extranjeros

mayo 19, 2020

Canadá y la Unión Europea han planteado formalmente a México su preocupación por las normas –que dicen, ponen en peligro los proyectos de energía renovable, aumentando las tensiones con su gobierno– que el viernes por la noche anunció como medidas para reforzar su control sobre la industria eléctrica.

Durante la última semana quedó claro que la oposición política al gobierno no la protagonizan los partidos políticos que quedaron nulificados en las últimas elecciones, sino las cúpulas empresariales; específicamente el Consejo Coordinador Empresarial, dirigido por Carlos Salazar Lomelín, quien ha hecho varios ataques a varias decisiones gubernamentales y desde ángulos diversos, desde la estrepitosa afirmación de que el gobierno carecía de un plan para lidiar con la contingencia sanitaria, cosa que es claramente falaz, hasta el llamado a retirar el mandato al Presidente. Este fin de semana se sumaron a varios medios informativos extranjeros de todo tipo, desde medios reconocidos por su larga tradición periodística, hasta pasquines televisivos como Sky News que pertenece al Murdoch’s News Corp del gangsteril Rupert Murdoch.

Se transparentan así, sin desearlo, las sospechosas convergencias entre los intereses de empresas energéticas extranjeras, empresarios y ex funcionarios gubernamentales, por lo pronto en el campo de la generación y distribución de energía eléctrica. Durante la conferencia de prensa matutina, el presidente López Obrador explicó que habían dejado fuera de la participación del mercado de energías limpias nada menos que a la Comisión Federal de Electricidad, la principal generadora de energías limpias del país por sus hidroeléctricas.

Los costos habidos por eso han sido elevadísimos y los pagadores han sido los gobernados mexicanos, invariablemente.

Los empresarios acusaron que la Secretaría de Energía atenta contra la legalidad y notificaron que interpondrán una batería de demandas para echar abajo la decisión gubernamental. La prensa extranjera sorprendentemente coincidió en el tema de condenar las decisiones de política energética del gobierno mexicano. No debiera extrañar que el agradable Justin Trudeau se quejara con el gobierno mexicano, al fin y al cabo, las tóxicas mineras canadienses tienen, literalmente, una mina de oro en México.

La secretaria de Energía, Rocío Nahle, explicó el desgarriate en la que se encuentra el sector luego de la larga y oscura época de gobiernos neoliberales. Vendrán, pues, varias demandas de empresas extranjeras representadas por empresarios mexicanos contra la política gubernamental en materia de energías limpias.

Hay otro frente en puerta que será igualmente controversial por las inmensas ganancias que representan: las Afores, las administradoras privadas para fondos de retiro de los trabajadores. El gobierno federal está decidido a poner orden en los asuntos públicos mexicanos, por vías legales y con la pulcritud necesaria para que a vuelta a la legalidad sea totalmente transparente. Los beneficiarios del régimen anterior están enojados y están afectados porque son cantidades ingentes de riqueza que se les irán de las manos.