Política

Pandemia y educación

mayo 17, 2020

Aprovechando la pandemia y la construcción de nuevas relaciones sociales y laborales, ya hay quienes han comenzado a dibujar el futuro de la humanidad a partir de la integración permanente de la tecnología en todos los aspectos de la vida cotidiana. En el artículo especialmente perturbador de Naomi Klein, "Distopia de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus", se prefigura la construcción e implantación universal de las "prioridades" que interesan a unos cuantos como son "telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha", con el propósito de que la tecnología se aplique "para mejorar" las cosas.

En el texto se relata la relación del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, con la visión hipertecnologizada de los dueños del Internet: "Justo un día antes, Cuomo había anunciado una asociación similar con la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar «un sistema educativo más inteligente». Al llamar a Gates un «visionario», Cuomo dijo que la pandemia ha creado «un momento en la historia en el que podemos incorporar y avanzar en las ideas [de Gates]… Todos estos edificios, todas estas aulas físicas, ¿para qué, con toda la tecnología que se tiene?», preguntó aparentemente de modo retórico. Ha tardado un tiempo en edificarse, pero está comenzando a surgir algo parecido a una doctrina del shock pandémico. Llamémoslo «Screen New Deal» (el nuevo pacto de la pantalla). Con mucho más de alta tecnología que cualquier otra cosa que hayamos visto en desastres anteriores, el futuro que se está forjando a medida que los cuerpos aún acumulan las últimas semanas de aislamiento físico, no como una necesidad dolorosa para salvar vidas, sino como un laboratorio vivo para un futuro permanente y altamente rentable sin contacto".

Al margen de otros tópicos, llama la atención la manera en que se plantea el futuro de la educación, alrededor de visiones e ideas del nuevo profeta mundial, Bill Gates, para quien Veracruz no es ajeno pues ya dio muestras de su "buena voluntad" durante el gobierno de Miguel Alemán. En esa oportunidad, el filántropo estadounidense reconoció con más de un millón de dólares las "buenas intenciones" del gobierno veracruzano al adelantarse a todos los demás, y crear un sistema móvil detonador de la educación tecnológica mediante los Vehículos Autónomos de Soporte al Conocimiento para el Liderazgo y la Organización Social (Vasconcelos), modelo que por cierto fue sepultado como suelen hacer los gobiernos con los proyectos de sus antecesores.

En esto de la escuela a distancia en tiempos de la pandemia hay otras perspectivas sobre el problema. Fuentes oficiales de la SEP aseguran que el programa "Aprende en Casa" es seguido por ocho de cada 10 docentes y nueve de cada 10 alumnos; las evidencias de quienes trabajan día con día en las escuelas y conocen sus comunidades de trabajo cuestionan severamente las frías estadísticas.

Desigualdades tecnológicas, ambientes en los hogares no propicios para el aprendizaje y alejamiento entre maestros-alumnos de los contextos sociales, prefiguran una realidad muy ajena a las "buenas intenciones", y plantean un futuro verdaderamente complicado para los procesos educativos y el modelo vigente sumamente golpeado por la pandemia. Ese es otro de los retos inmediatos, pues la reconstrucción o continuación, en su caso, de la manera en que se imparte la cosa educativa en la actualidad, puede verse penetrada por inversionistas y mercaderes de la educación que ya han alzado la mano ante la nueva veta de oportunidades de negocios.