Política

El Principio Sin Retorno

mayo 16, 2020

A propósito de la "tasa fiscal con justicia social de reconstrucción" y el "subsidio vital de subsistencia"

Como bien sabemos vivimos con la emergencia sanitaria del coronavirus una excepcionalidad en todas las formas de las expresiones humanas, la salud, la economía, la cultura, la psicología, la política, el amor, la cotidianidad, etc., que ameritan reflexiones profundas y, respuestas sinceras y útiles, sumamos a esta crisis sanitaria, la recesión económica mundial que puede desembocar en una crisis alimentaria, en otras palabras, hacer realidad "los juegos del hambre".

El mundo sigue en vilo, la reconstrucción del mundo implica una nueva noción de hombre que incluya humildad, solidaridad, corresponsabilidad e inteligencia para el bien común, y fundamentalmente, salud mental para sanarnos de la negación, la denegación, y el trauma por el miedo a la muerte.

Es innegable que en la relación con el otro hubo un cambio radical, y que el mundo no puede ser configurado de la misma manera, que el miedo y el terror a lo que significa morir nos obliga a pensar de otra manera, y principalmente a pensar en qué momento de nuestra historia perdimos "el acto comunitario", el momento en que la relación con el prójimo resultaba vital para proteger nuestra vulnerable naturaleza, el momento en que dejamos de ver "al otro" como un igual y se instituyó la estructura individualista y narcisista que nos alejó de nuestros fines simples de sobrevivir y estar en armonía con nuestra entorno, con nuestros compañeros vivientes de otras especies.

Las malas noticias nos apabullan, que no hay prueba científica de la inmunidad de grupo que haga del covid19 un enfermedad pasajera, estacional y de transitoria, que una vacuna eficaz requiere unos buenos años para su invención, que mientras, debemos frustrarnos con prevenciones higiénicas repetitivas, y tal neuróticos obsesivos lavarnos las manos repetitivamente para alejar el mal, la muerte; encerrar y ocultar nuestros rostros, mantener distancias con los otros, dejar de hacer comunidad y fiesta, incluso, olvidarnos de las fiestas totémicas que nos recuerdan la muerte del padre primero y recrean el inicio de la culpa, el único sostén del lazo social. El único desahogo que nos queda es maldecir a ese virus inoportuno que nos encerró en nosotros mismos, y puso en cuestionamiento la superioridad del animal hombre en la cadena evolutiva, nos aguó la fiesta civilizatoria y está apagando las últimas luces de la ilustración.

Incluso la alegra emancipación del pensamiento occidental que nos hacía ver con burla y extrañez el ocultamiento del rostros de las mujeres del medio oriente, fue ridiculizada por "el virus mata hombres", ahora tiene que tragarse sus palabras, postrados con el cubre boca, el nuevo burka o burqa del hombre de la proximidad, y que además, no es una pieza estética como las que estaba acostumbrado, es una pieza vital para los que quieran sobrevivir.

Pero como lo dije todavía estamos en shock, no entendemos que pasó, si todo iba tan bien, sabíamos nuestros fines neoliberales, las luces multicolores, la embriaguez de nuestros cuerpos, la estridencia de los sonidos, el buen estilo de vida, aunque exclusivo para unos cuantos, y los demás detrás de los barrotes de los espejismos del mundo moderno, aspirando a reproducir con una limitada consciencia una existencia engañosa y perversa.

Pero todavía no despertamos de nuestro sueño dogmático, nos cuesta darnos cuenta que ha pasado "algo gordo", "cabrón" como decimos los mexicanos, y patéticos nos deslizamos por nuestros espacios "públicos", algunos con osadía, "¡si para morir nacimos!", retando al virus mata hombres, la confesión de una displicente y afligida trabajadora de un mercado de la Ciudad de México, "sólo ahora que nos enfermamos en la familia me doy cuenta que no era un cuento esta enfermedad mortal", es un murmullo entre el barullo de los incrédulos y la resistencia de los que están en plena campaña política para hacer fracasar la transición democrática que vive México.

Y no sacó a relucir tendenciosamente el comportamiento de esos "políticos de tiempo completo", empeñados en hacer política de siempre, que no son los pocos que todavía no "les cae el veinte", que el problema sanitario no es política, es biología, medicina, filosofía, fracaso, decadencia, trauma, en fin, cosas peores. Que muchos "políticos" no aceptan que el mundo no puede ser el mismo, así mismo, vemos como en Estados Unidos la bestia rubia se obceca en mantener la economía por encima de la salud de sus ciudadanos, en conservar el lustre del imperio a costa de acostumbrar a la muerte a su población, y como en España la derecha acusar al gobierno progresista del PSOE-PODEMOS de las muertes de los adultos mayores huéspedes en el sistema privado de residencias, y como en México, en plana pandemia, a las televisoras, "comunicadores", "políticos", alegrarse por dentro del aumento de las estadísticas del número de muertos e infectados por el covid19, con tal de desacreditar al gobierno de AMLO.

Justo ayer me enviaron un video editado de la entrevista que le hizo Denise Maerker al Dr. López Gatell que lo están divulgando en las redes sociales, de toda la entrevista, que por cierto, como es costumbre el Dr. Gatell sorteó de buena forma y académicamente las preguntas tendenciosas de la susodicha periodista, pero el desperdicio que hicieron los que editaron el video sólo una ínfima parte, pero descontextualizado la pregunta y la respuesta, tiene toda la pinta de causar mucho daño a través de una campaña del terror, y apelando al miedo, y a la conjetura del que ve el video, Denise Maerker, la gente me pregunta: ¿cuándo vamos a regresar a la normalidad, a la vida que teníamos antes?, y la respuesta editada del Dr. Gatell: Yo contestaría que lo más probable es que, ¡Nunca! La edición del video de esa entrevista deja la sabía respuesta del Dr. Gatell. Les dejo el link de la entrevista completa: https://www.youtube.com/watch?v=0r6GC_S50gg, y la del video editado que circula en las redes: https://www.facebook.com/100002358256507/posts/2971367192951860/?sfnsn=scwspwa&extid=MvO1LsEZVLcXKsxO&d=w&vh=i, para que ustedes emitan un juicio.

Este video editado ubica a eso que en pleno colapso del sistema de la vida humana hago mención, y que nos lleva a afirmar que todavía nos encontramos sin darnos cuenta que la emergencia del covid19 nos hace replantearnos muchísimas cosas, como las señalé en los primeros párrafos, que incluso, hasta demanda una re significación de la política que tenga su sustancialidad no en la búsqueda del poder individualista y narcisista, sino en la simple sobrevivencia de la especie humana, que responda a cómo volver a los significados elementales para la permanencia del hombre en la naturaleza, sin distancias, ni vanagloria, una nueva narrativa del poder social y el acto comunitario.

El desenfreno y la inmoralidad de esos que se resisten no tan sólo al cambio de régimen, y al tránsito hacia a un sistema político y social decente, y que en plena crisis sanitaria del covid19 pretende forma juicios con esa guerra del terror para beneficiarse políticamente, constituyen el verdadero peligro para México.

Y comencemos con la oligarquía que "no tiene más patria que su dinero", a propósito de los mexicanos de cepa que están sacando su dinero de México, y que al inicio de la pandemia en México, contribuyeron a sacar 95 mil millones de dólares de capitales de las economías emergentes como México, y aún hay quienes todavía piensan que la economía es aparte de la política y la justicia social.

El covid19 nos pone en un principio sin retorno, porque el voltear atrás es un contrasentido para el sentido más elemental de la viabilidad del hombre como especie natural, y esto obliga a generar una narrativa incluyente, a decrecer, a ubicar nuestros fines más allá del cuerpo, a construir nuevos referentes de vida en comunidad, a atender el proceso de entropía del retorno a lo inanimado en que se ubica la naturaleza humana, en acostumbrar y crear visión de la nueva cultura de la pervivencia.

El proceso hacia la normalidad implica la "no normalidad", y la apertura a volver aprender con una nueva semántica y una nueva gramática que rescate lo perdido, el acto comunitario y la humanidad, pero para ellos, hay hacer ciencia con lo que se tiene para los momentos difíciles que todavía viviremos, tanto en el proceso de controlar a ese virus mata hombres como arreglar y hacer frente a los estragos que ha provocado no tan sólo sanitarios, sino principalmente económicos que implicará un periodo de reconstrucción, y como nuestro querido México no tiene las reservas que tienen los Estados Unidos y la Comunidad Europea, y el oriente, China, Corea o Japón; tendremos que apelar a la solidaridad y justicia social.

Así que debemos apostar por socializar nuestras riquezas y en estos momentos hacer justicia social a través de un Sistema Fiscal Justo y Progresivo, hacía allá debe ir la 4T, sin miedo, con seguridad, pese a los retardatarios y miopes, la reconstrucción de México a causas de décadas de corrupción, crisis global petrolera y económica, y ahora, la crisis sanitaria de coronavirus, la oligarquía la principal beneficiaria debe pagar más que los que menos tienen, es decir, México debe implementar una "tasa fiscal con justicia social de reconstrucción", así como implementar un "Subsidio Vital de Subsistencia" para cada uno de las familias mexicanas.

El control mundial deber ser un retorno a lo local, permitiendo reconfigurar el sistema del poder mundial del horizontal a uno trasversal para dejar a un lado narrativa perversa de explotación, dominio y depredación.

Mayo 2020