Política

El empresariado como oposición

mayo 13, 2020

Uno de los costos indeseados de la última elección federal, de la rotunda vapuleada al sistema de complicidades y sus partidos políticos, es la desaparición práctica de éstos de la discusión política nacional y estatal. Los partidos políticos quedaron reducidos, si acaso, a una estructura instrumental formal con mayor o menor representación en los congresos.

Como oposición política son apenas testimoniales.

La oposición política se trasladó a las cámaras empresariales. Son éstas las que litigan ya sin intermediarios la oposición al régimen. Son ellos los afectados directos del cambio de régimen.

Están muy enojados con el gobierno porque éste no sigue el recetario neoliberal para tratar las crisis recurrentes desde que se abandonó el patrón oro hace casi 50 años.

La política gubernamental mexicana no sólo prioriza el consumo de la mayoría de la población, de las familias, sino que se rehúsa a pedir dinero prestado al Fondo Monetario Internacional para financiar la crisis de la planta productiva. Llegará el momento en que se tendrá que pedir prestado, se trata de reducir al mínimo los costos de la transacción para el país.

En por eso que un desaforado presidente del Consejo Coordinador Empresarial inopinadamente llama a dar por terminado el mandato presidencial.

El ejemplo es seguido por el empresariado veracruzano que, sin llegar a los excesos de Carlos Salazar Lomelín, hicieron llegar al Congreso local un posicionamiento crítico sobre la reforma político electoral presentada por Morena. Le reclaman hacerlo en plena pandemia, voltear a los asuntos políticos antes que concentrarse en la emergencia sanitaria.

El reclamo empresarial a los diputados tiene sentido: se reúnen para a hacer ajustes a los acuerdos de convivencia política antes que poner sobre la mesa de discusión las medidas que debe desde el legislativo para facilitar la recepción de la población. En el documento señalan que la reforma plantea una reducción del financiamiento a partidos de oposición bajo una fórmula desigual. No poca cosa, si nos atenemos al argumento que señala el empresariado: reunirse para impulsar una reforma electoral, antes de haberlo hecho para considerar algún apoyos extraordinarios para los ciudadanos, para los comerciantes vía la suspensión o el subsidio en el pago de algún servicio público o de algún impuesto, "no se reunieron para autorizar un presupuesto extraordinario para fortalecer los servicios de salud o para decretar algo en beneficio de los veracruzanos", alegan.

A los partidos de oposición más les valdría ir sintonizando con la parte de la sociedad a la que dicen representar y hacerlo. Falta por ver si hay el talento.