Política

Heterodoxia que probadamente funciona

mayo 08, 2020

La pandemia ésta que ha encerrado a buena parte de la humanidad en su casa y reducido el contacto social al mínimo juega en diversos planos. Desde luego en el económico, los escenarios previsibles de lo que puede estar en puerta son catastróficos. Ha habido otras crisis parecidas, la de 1929, que se prolongó durante cuatro años hasta que llegara Franklin D. Roosevelt a la presidencia a reconstruir la economía y el tejido social norteamericanos para ponerlos en condiciones de ser decisivos en los escenarios europeo y japonés, en la Segunda Guerra Mundial.

Aquella época coincidió con el Dust Bowl (las inmensas tormentas de polvo que azotaron el medio oeste norteamericano durante esos años), uno de los peores desastres naturales del siglo XX. La sequía afectó toda Norteamérica, desde el norte de México hasta Canadá, pero impactó con mucha más fuerza a Estados Unidos en el oeste y medio oeste.

Aquella vez fue una crisis climática, esta vez es sanitaria y global.

La dimensión del problema y el encierro prolongado pueden generar estados mentales indeseados, mal humor, intolerancia, tristeza, en fin. El mercado reboza de alternativas para el entretenimiento, cosa que está bien, hace para casi todos más llevadero el encierro. Conviene siempre estar apercibidos que las crisis, y más las que restringen la movilidad, tienen un impacto acrecentado en la capacidades para procesar, entender y adaptarse a nuevas circunstancias adversas. Si a esto se suma el factor incertidumbre, la fragilidad se acrecienta.

Es normal buscar entretenimiento para hacer llevadero el paso del tiempo en el encierro. Sería ideal si fuéramos capaces de aprovechar la ocasión para dos cosas, una, escapar de lo audiovisual y leer; otra, hacer nada. Sólo observar. Bien visto, la actual crisis sanitaria está actuando más como una catástrofe natural que como una crisis económica como las que ha vivido el mundo recurrentemente desde que en los años 70, que se abandonó el oro como referente de las monedas. El patrón se estableció en 1945 precisamente para evitar se repitiera una crisis como la de 1929.

Son muchas las lecciones que hay que aprender y en muchos temas. De la forma de hacer las cosas, hasta la forma de distribuirlas.

Esta crisis, es lo deseable, revalorará de una buena vez la importancia del Estado como regulador de los actores e intereses económicos frente a otros sectores de la sociedad y la PEA. Es claro que a los que metieron al país es este problema estarán en contra de un Estado fuerte que los acote. Se resisten y lo seguirán haciendo.

El camino emprendido por el gobierno mexicano es parecido al que instrumentara hace casi un siglo el presidente Roosevelt. Es probadamente que funciona porque fue con ese entendimiento de la economía con la que Estados Unidos se puso de pie de la Gran Depresión, y se reconstruyó la economía europea después de la Segunda Guerra Mundial.

Es heterodoxa la solución, sí, pero sólo porque escapa a la lógica liberal y porque es lo que funciona.