Política

Falanges: Crisis económica, entre la socialización de pérdidas privadas y la necesidad de una economía social de nueva generación

mayo 01, 2020

El análisis es frio y la economía más. El negocio es reductible a pérdidas y ganancias. En el contexto de los brotes epidemiológicos del COVID-19 todos perdemos; el punto es cómo perder menos y cómo detonar la economía social.

Si el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) realizan acciones para la defensa de los intereses de sus agremiados, es un derecho, pues es derecho del particular contratar deuda y su obligación es saldarla. Que el CCE u otro organismo quiera o realice funciones para que sus agremiados acedan a créditos es correcto, si su normatividad se lo permite. Sin embargo, ¿es viable socializar las pérdidas de las grandes empresas privadas?

El Estado como ente púbico no está en función del interés privado y el gobierno está para garantizar lo público y los derechos humanos. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y la Secretaría de Economía dependen del ejecutivo por ley. Si el Estado es aval de facto contrae deuda. La socialización de las pérdidas de las grandes empresas privadas no goza de crédito.

A la luz de un México desigual, con un 50 por ciento de pobreza y un 50 por ciento de las personas económicamente activas en la informalidad, resulta inadmisible socializar las pérdidas de las grandes empresas, que algunas no son nacionales, y algunas tienen créditos fiscales vencidos de años atrás.

Si el gobierno socializa las pérdidas privadas entonces el Estado adquiere deuda pública o hace donaciones en función del interés privado y es discriminatorio del bien común, siendo una violación de derechos humanos.

Lo señalado por el Ejecutivo de no otorgar el aval para el crédito entre el Banco Interamericano Desarrollo y el Consejo Mexicano de Negocios es correcto, pues lo que pide el dirigente del CCE Carlos Salazar es deuda pública de facto.

Es insensato abandonar a las grandes empresas nacionales. Para sortear la crisis económica global se requieren instrumentos públicos, no exención fiscal ni donaciones públicas ni avales. Tales instrumentos deben estar en relación a su incidencia en la población en el territorio nacional, con medios para la reinyección de capitales en empresas e industrias en el País.

Al omitir a los pobres y a la clase media, que conforman más del 70% de la población, sería fomentar la ingobernabilidad, atizar la violencia y sería el preludio para revueltas sociales, suicidio de Estado.

Fomentar la sola producción no garantiza el consumo ni el desarrollo de la economía social. No es sensato socializar las perdidas privadas, ni privilegiar a las grandes empresas. El punto es que las empresas produzcan como efecto de la demanda. Es falso que si la empresa no tiene liquidez no puede producir, pues no todos los insumos se adquieren en firme, de hecho es raro que lo haga una gran empresa. Las microempresas, por el contrario, con mayor frecuencia pagan sus insumos al adquirirlos.

Se requiere de:

A) Una política fiscal flexible, universal y justa, deben desaparecer los privilegios fiscales como en el caso de la frontera norte, formalizar la actividad informal, un piso fiscal parejo.

B) Una política de economía social:

1. El crédito barato para las empresas, privilegiando a las MIPyMES, por ser las más débiles y las que contribuyen con el mayor número de empleos. Así, los créditos que dispersa la Federación son correctos, pero insuficientes para las medianas y para muchas de las pequeñas, pero no así para las microempresas.

2. El acompañamiento para dar valor agregado a los bienes y servicios, y generar nuevas empresas, sin omitir a las culturales. Esto supone el fomento de ciencia y tecnología de punta para el desarrollo industrial en términos de biotecnología, informática, inteligencia artificial, nanotecnología, robótica, mercado electrónico, energías renovables...

3. Desarrollar infraestructura pública prioritaria y privada de impacto social, por ejemplo vivienda social. Pero el punto está en la generación del consumo, no en el changarrismo ni en la socialización de las pérdidas privadas.

Así, no es viable socializar las pérdidas de las grandes empresas privadas. Lo que se requiere es fortalecer la economía social de nueva generación. Se requiere una coordinación entre el empresariado y la Federación, garante de lo público y de los derechos humanos. En fin ¿usted qué piensa?...

lmaury_cruz@hotmail.com