Política

La auténtica "CORONA" de todos los reinos

abril 28, 2020

¡Lo quieran o no!, la aparición del Coronavirus abre un parte aguas en la historia de los humanos en el planeta tierra, no tan sólo se cuestiona la visión neoliberal en que se ha configurado, organizado y planeado la vida en sociedad, la res publica (la cuestión de lo público), sino también, nuestro papel, fines y sentido con la naturaleza, la physis, que por un momento pensamos que estábamos por encima de ella, que podríamos ponerla en peligro, e incluso creamos una narrativa cristiana de la piedad ecologista, donde hacíamos el teatro de que nos preocupábamos por ella, acuñamos conceptos y creamos ciencias, biología, sustentabilidad, ecocidio, biomasa, ecosistemas, habitad, redes tróficas, etc., y eslóganes políticos, ¡combate global a la contaminación!, ¡educación ecológica!, ¡respeto a la fauna!, ¡tratamiento de desechos!, ¡tecnología adaptada al medio ambiente!, etc., que por cierto, han sido puras retóricas partidista y arrogancia narcisista.

La ideología neoliberal, la desafortunada sobreviviente de la caída del muro de Berlín, afianzaba su política del terror y guerra, su idea hedonista de los fines de la vida, su cultura de la banalidad y los excesos, su educación narcisista y visceral, su ciencia al servicio del poder y las armas, sus contradicciones evidentes de los lideres de ese mundo humano neoliberal, ante "el deber ser" y "el hacer", por un lado hablando de legalidad, democracia, y promoviendo los organismos multilaterales, y por el otro lado, actuando según sus intereses y conveniencias, su economía sin ética, su dialéctica perversa del pobre-rico, sin la posibilidad de una síntesis hegeliana.

El virus asesino ha sido selectivo, se escabulló y ha hecho sus estragos mortales, quizás como ángel vengador emulaba el castigo divino o la ley del Karma, en esas ciudades que fueron laboratorios de los principios del mundo neoliberal humano, vemos como epicentros esos conglomerados, por antonomasia, modelos "perfecto" de las ciudades neoliberales, una de ellas, New York, donde los estragos han sido tumultuosos, pero aún ahí, el virus asesino no pudo hacer un castigo divino justo, pues castigó con más severidad a

los eclipsados por el sueño americano (latinos) y a los descendientes de los negros esclavos, la élite se escaparon como las ratas ante el naufragio evidente de un barco, quienes sólo tiene al dinero y las riquezas como su patria.

La concentración del virus asesino tiene un recorrido turístico y económico, primero nace en china, el lugar de la manufactura de las grandes trasnacionales, hace un recorrido lento y mortal por la vetusta y bella Europa, después se desplaza al epicentro de la banalidad y las contradicciones del sistema neoliberal, los Estado Unidos de Norte América, donde se saña con el mayor numero de contagio y mortandad.

No sé si ese virus asesino es inteligente, o que hay explicaciones más allá de mi suposición y elucubración, como que en Europa hay más gente de la tercera edad, o que fue por causa del intercambio humano (los viajeros, turistas, hombres de negocios, estudiantes) que tiene que ver con las regiones humanas donde está el Business, y el recorrido del virus fue el recorrido de los pudientes y adinerados, de los potentados y afortunados. ¡Oh! que gran fatalidad, los lugares santos del mundo neoliberal fueron atacados con saña y no con misiles o armas de destrucción masiva, ni con ideologías subversivas y revolucionarias de las izquierdas populistas, ni con durmientes fundamentalistas, fue atacado por un microorganismo viral, que ese si tiene "la CORONA de todos los reinos" y la sangre azul.

De rebote le pego a otras aglomeraciones paupérrimas, como a Guayaquil, que el mal vino de sus emigrantes que persiguiendo el sueño europeo se fueron a España, y al salir huyendo de la peste del coronavirus infectaron a sus congéneres, a sus hermanos, que jamás debieron abandonar, como Brasil, más que por estos motivos, por la arrogancia de un gobernante fascista.

La llegada del Coronavirus cambia la relación con el otro radicalmente, es como volver a caminar dentro de un mundo que no puede ser configurado de la misma manera, que el miedo y el terror a lo que significa morir obliga a pensar de otra manera, a volver a aprender a pedalear incluso con otra bicicleta*, hay un A.C. (Antes del Coronavirus) y un D.C. (Después del Coronavirus), su llegada hace que la historia mundial se homologue y se hermane, por primera vez la historia mundial tiene un solo calendario, el A.C. y D.C., el mito de la Torre de Babel se colapsa y cae, se impone un solo lenguaje, el miedo y la esperanza de un mejor mañana, un futuro esperando donde no necesitemos los cuencos de vidrios ni las luces multicolores, ni las sustancias alucinadoras, ni los guisos exóticos, ni dos casa, ni palacetes, ni el celular de última generación, tan sólo un cuerpo sano y una mente viendo su cuerpo sano.

La única narrativa neoliberal perversa se colapsa, y el hombre universal también está en cuarentena y con miedo, las cosas simples y sencillas adquieren una dimensión extraordinaria, salir de nuestras moradas y respirar el aire, caminar, ver a nuestros hijos jugar con la arena, resulta mucho más valioso que un I phone con una cámara de 300 megapixeles.

En nosotros está aún la elección, o el cuerpo sano o la mente drogada, o la comunidad o las metrópolis engalanadas, o la educación con respeto a la armonía con la physis o el nomo enloquecido por tantas contradicciones.

Abril de 2020 *https://elpais.com/sociedad/2020-04-26/los-ninos-salen-por-fin-a-la-calle-todo-le-parece-mas-grande.html?fbclid=IwAR2cJSQN-qKY_vSZr9Q0KAcVllp7wyX3friCXjx4nQoFExHxvCKUXj9pA1A