Política

Libertarios de derecha

abril 26, 2020

La carta abierta dirigida a la izquierda, de la llamada Fundación Internacional de la Libertad, que firmaron en días pasados personajes claramente identificados con el pensamiento de derecha y entusiastas de la política económica neoliberal, con la cual pretenden advertir que con la pandemia "el populismo está avanzando en Latinoamérica", es una clara muestra de que la pugna ideológica que confronta a dos visiones distintas de la realidad no ha concluido y, por el contrario, se augura su ascenso.

El manifiesto lo signan dignos representantes de la derecha de América Latina y de Europa, entre los que destacan el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, el ex mandatario español por el Partido Popular, José María Aznar y otros ex presidentes de diversas naciones latinoamericanas de clara filiación política ultraconservadora. Presuntamente preocupados y dolidos por la afectación que está causando la enfermedad a cientos de miles de familias, aprovechan el momento para refrendar una posición política, advertir del acotamiento de libertades y la "instalación de autoritarismos en todas sus formas".

Les preocupa que "a ambos lados del Atlántico resurgen el estatismo, el intervencionismo y el populismo con un ímpetu que hace pensar en un cambio de modelo alejado de la democracia liberal y la economía de mercado", y por ello, advierten del "peligro" que ello significa para sus peculiares conceptos de libertades.

Lo relevante para el caso mexicano es que, por primera vez, aparece públicamente manifestando una crítica al estado de las cosas el ex presidente de origen priísta, Ernesto Zedillo, aquel responsable del Fobaproa y continuador del desmantelamiento de las paraestatales y empresas públicas que inició Carlos Salinas y desposeyera a México de la potestad sobre ferrocarriles, la generación de energía eléctrica, la industria petrolera, el derecho a la alimentación y abriera la puerta a la privatización de la educación, entre otras.

De la mano del ahora asalariado del consorcio ferrocarrilero Union Pacific –a quien Zedillo entregó ese vital medio de transporte propiedad de la nación–, firman el documento también intelectuales de derecha a sueldo de Televisa y mercenarios de la política como Enrique Krauze y Jorge Castañeda; ex funcionarios como el ex secretario de Hacienda, Pedro Aspe, a quien la pobreza de más de la mitad de la población del país le parecía un mito genial.

Si los firmantes del manifiesto convocados por Vargas Llosa ejercieran su derecho a expresar sus desavenencias y defender sus ideas, sin ir más allá de los límites que la prudencia demanda para no contribuir a exacerbar los ánimos de venganza de grupos que han sido despojados de privilegios, el texto no pasaría de formar parte de un manifiesto cultural; sin embargo, fue aprovechado para incorporarle lo que en México es pan de todos los días: una severa condena a las políticas públicas del presidente López Obrador, luego de que por primera vez en decenas de años, el dinero público se está aplicando a tratar de sacar de la pobreza extrema a más de 60 millones de mexicanos, y eso no parece gustarle a estos defensores de las libertades y de la democracia.

Resulta que la proclama tiene un apartado específico para la Cuarta Transformación, el presidente Obrador y sus funcionarios. "En México arrecia la presión contra la empresa privada y se utiliza el Grupo de Puebla para atacar a los gobiernos de signo distinto". Con ello queda claro que no se trata de una simple declaración política; es la manifestación de una estrategia regional que busca acabar con los "populismos", porque éstos van en contra de lo que para estos señoritingos ha significado progreso y libertad.