Política

¿Conspirativas?

marzo 23, 2020

Hay otra forma de aproximarse al entendimiento del Covid-19. Más incómoda. Hay que recordar los dichos de Christine Lagarde cuando era directora del FMI y que ha repetido ahora como presidenta del Banco Central Europeo: las pensiones son un pasivo inmenso sobre la economía, según ella porque los viejos ahora viven mucho. Toda la concepción occidental sobre la muerte es equivocada, se trata de evitarla a toda costa y sí, la vida se puede prolongar por mucho tiempo. Si los pensionados y jubilados son tan terrible carga financiera, y toda vez que se cuenta con conocimiento suficiente de la genética, no es imposible que el Covid-19 no se sea un virus que evoluciona y muta normalmente sino que es un virus por diseño. Ataca con letalidad concentrada específicamente a los viejos y a los enfermos. Dicho de otro modo, a población no productiva y que, según Lagarde, es una "carga" tanto para las sociedades productivas como para el sistema financiero.

La idea es francamente muy parecida al pensamiento nazi-fascista. Más sofisticada que las cámaras de gases, pero con la misma intención: deshacerse de la población no productiva por edad o incapacidad.

La racionalidad neoliberal atenta por sistema y definición contra el bienestar y la normalidad humanas. Desde el miedo compulsivo a la muerte para evitarla a toda costa hasta la decisión de una limpieza selectiva para sólo dejar mano de obra sana productiva y consumidora. Jodida cosa, pero no imposible si nos atenemos a que los tomadores de decisiones comparten la "ideología" neoliberal. Orwell como autor costumbrista. Mala cosa.

Y mientras esto sucede, en tiempos donde la empatía, la solidaridad y el espíritu colaborativo se precisan y deben ser alentados, promovidos, la Iglesia católica, envuelta en sotanas negras, como ave de mal agüero, irrumpe ominosa con la idea de que la delincuencia puede incrementarse porque la crisis impactará en su ingreso. Es posible, pero se antoja mucho más efectivo y socialmente útil que la Iglesia llame a sus fieles al pensamiento, a la promoción de actitudes colaborativas, que a pronosticar posibles –aunque que improbables– oleadas delincuenciales por egoísmo.

Cita la jerarquía clerical veracruzana: "Si bien, el tema de la salud debe ser atendida por las autoridades sanitarias, la Secretaría de Seguridad Pública debe estar al pendiente de no descuidar salvaguardar a los ciudadanos de la delincuencia y la violencia que aquejan. No hay duda de la recesión económica que se viene, y eso es un riesgo que puede provocar el aumento de delitos".

Desde luego, eso es una perogrullada, pareciera que la Iglesia lo deseara, lo invocara. Eso no es amor.