Política

Sembrar miedo

marzo 21, 2020

Estos son tiempos aciagos para la especie en general. Para los mexicanos, son aciagos y complicados. Caída de los precios del petróleo, pandemia, recesión. Los niveles de incertidumbre habituales que por sí mismos causan problemas, se han disparado ahora al cielo. La incertidumbre se convirtió en medio y se complican las cosas. Circula en redes un meme que retrata con precisión los niveles del absurdo, un chino se come un murciélago en Wuhan, y en México se termina el papel higiénico en varias tiendas minoristas. Sin ninguna razón.

La pandemia que tiene apanicado al mundo empieza a llegar a México. Nos va a pegar, no hay duda. Son tiempos como estos, definidos por la adversidad y los peligros, por lo que la especie humana encontró que es mejor colaborar para el bien común que competir por prevalencia del interés personal. La distopia del capitalismo salvaje, el neoliberalismo es precisamente eso. La ponderación y exaltación del interés personal por encima del interés público.

Es por eso que el sistema de salud del país es hoy tan débil, porque los gobiernos anteriores se dedicaron a desmantelarlo. Por eso la crisis en casi todas las instituciones de salud. Si la pandemia fuera insuficiente para arruinar la tranquilidad, sumada a la paralización económica, su daño es rotundo. California se aísla y pone a sus 40 millones de habitantes en cuarentena obligatoria e indefinida. Eso afectará la economía mexicana y a los migrantes indocumentados todos, los que quieren pasar y los que ya lo hicieron.

En este contexto complejo, hace días que intereses opositores locales irresponsables han publicado en redes sociales convocatorias al saqueo de tiendas de cadenas minoristas.

En las circunstancias actuales eso es gravísimo, se convoca al pillaje, al saqueo. Difícilmente puede pensarse que un llamado así sea meramente el de un perturbado con rezagos de clase.

Es un llamado a exacerbar las tensiones, los miedos, por la vía del enfrentamiento entre iguales y, con eso, malograr y boicotear al gobierno.

Justo ahora es cuando los gobernados pueden romper con más convencimiento la lógica del sistema, intensificando la colaboración entre iguales golpeados por la misma adversidad creada por los mismos intereses a quienes el bienestar de los gobernados les tiene sin cuidado.

El referente intelectual Noam Chomsky habla claramente de la acción deliberada de las élites económicas para reducir la población. Especialmente la no productiva, los retirados y los ancianos porque esa ya no les sirve y sale muy onerosa al sistema financiero. Lo dijo Lagarde con todas sus letras hace unos años: los ancianos salen muy caros a la economía porque ahora viven mucho y eso es un peso grave sobre la capacidad de las pensiones.

La demagogia del presidente norteamericano es incómodamente similar a la de los gobiernos autoritarios que llegaron por elección popular al poder en los años 20 del siglo pasado y que metieron al mundo en la Segunda Guerra Mundial. La lógica del neoliberalismo económico también es adversa al interés y bienestar humanos. A menos que los ciudadanos se provean de la información y elementos de juicio para formarse una opinión, el discurso y confrontaciones que se empieza articular entre el gobierno norteamericano y el gobierno de la República de China puede llevar a escenarios de enfrentamiento muy serio.

Luego de treinta y tantos años de depredación y trasferencia de riqueza a unos pocos, el sistema institucional de salud quedó en condiciones especialmente precarias. En estas circunstancias, todo lo que pase a los gobernados por el debilitamiento de éstas instituciones sanitarias en el país debe ser reclamado a los cinco últimos gobiernos neoliberales. Especialmente a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto. La guerra de rumorología que convoca al saqueo debe ser investigada y señalar a los culpables. Antes que a inconformidad social es terrorismo.