Política

Nos van a extrañar

marzo 08, 2020

El 9 de marzo la fuerza de la sociedad civil organizada se va a sentir a través de un hecho inédito: las mujeres están convocadas a sumarse a un paro nacional en el que detengan sus actividades diarias como protesta por los feminicidios y la violencia en contra de sus congéneres.

El llamado está hecho: este día ninguna mujer en las calles, en los trabajos, en los almacenes; todas deben ausentarse de sus actividades cotidianas y desconectarse de las redes sociales para visibilizar lo que parece invisible: cada día mueren mujeres sin ninguna razón. Esto es absurdo, incomprensible.

La población femenina, que constituye el 52% de los habitantes de México tiene un peso específico en el ámbito social, laboral y económico y demanda políticas públicas efectivas para detener la violencia feminicida que azota a nuestro país.

Hemos escuchado burlas acerca de este día y se pueden tener muchas opiniones acerca de este paro nacional, todas respetables, pero si analizamos las cifras; existen razones de peso para que el 52% de la población tenga deseos de protestar. De 2015 a la fecha, suman 4 mil feminicidios a nivel nacional y entre 10 y nueve mujeres son asesinadas cada día en México, de acuerdo con la ONU.

Los números son fríos: las mujeres son las principales víctimas de delitos sexuales. De acuerdo al INEGI, esta cifra crece cada año: en 2017, la tasa de este delito fue de 2,733 por cada 100,000 mujeres, cifra mayor a la tasa de 1,764 registrada en 2016, pero menor a los números que muestran el 2018 y el 2019. Doloroso.

La violencia que ejercen parejas, esposos, exnovios o exesposos contra las mujeres en México es "severa y muy severa" en 64.0% de los casos, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares realizada en el 2016 y el 19.4% de las mujeres de 15 años y más ha enfrentado agresiones y daño físico por parte de sus parejas, desde golpes hasta la muerte.

La violencia de género lastima y mata todos los días en nuestro país. Todos los días crece el número de ausentes y esto nos hiere como sociedad. Son nuestras hijas, nuestras vecinas, nuestras amigas. ¿Qué será de un país que no respeta a sus mujeres? ¿En qué momento salir a la calle se volvió una actividad de alto riesgo para una jovencita? ¿Las mujeres son violentadas por su condición de género? De acuerdo a las estadísticas sí, y esto cada vez es más frecuente.

Estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas señalan que la violencia en contra de las féminas es la violación a los derechos humanos más extendida en el mundo y trae consigo repercusiones en la salud, la libertad, la seguridad y el acceso a la vida libre.

Esta violencia de acuerdo a la ONU se caracteriza por tres rasgos:

-Invisibilidad: el 88.4% de las mujeres que fueron agredidas en México no presentaron denuncia alguna. El temor a la exclusión social y las burlas; así como desgaste emocional consecuencia del proceso de denuncia, son algunas de las causas por las cuales una mujer decide no hablar o acusar a su agresor. Esto quiere decir que las cifras que conocemos –de por sí erróneas- podrían ser mucho peores. La falta de denuncia invisibiliza la violencia.

-Normalización: la violencia hacia la mujer se realiza en forma continua y sistemática desde hace cientos de años y a pesar de que existen innegables avances en este tema, la violencia sigue siendo percibida como una conducta "normal" o "esperada", particularmente países en vías de desarrollo. Esta concepción cultural dificulta el combate en contra de la misma.

-Impunidad: Según el Índice de Impunidad en México, el 99% de los casos de asesinato no son resueltos. Los casos de violencia de género muchas veces quedan irresueltos o tienen un seguimiento ineficaz.

Mucha violencia, poca denuncia e impunidad. El coctel es letal y las cifras no mienten: en el 2019 México ocupó el primer lugar en feminicidios a nivel mundial.

La violencia feminicida es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendida, arraigada y tolerada en todo el mundo. Ante este panorama ¿Debemos abandonar las calles? Paradójicamente, este 9 de marzo, la ausencia nos puede hacer visibles.

Este lunes nos van a extrañar porque antes, ya tuvimos que extrañar a muchas que no llegaron a sus casas, ni a sus universidades ni a sus trabajos, ni a recoger a sus hijos a la escuela y ni siquiera pudieron llegar a un cementerio, porque no fueron encontradas y yacen en caminos recónditos y alcantarillas.

Todos los días vemos fotos de jóvenes desaparecidas, violentadas, humilladas, halladas finalmente sin vida, con un futuro perdido y miles de promesas malogradas.

Se pueden burlar lo que quieran, pero este lunes se va a sentir la fuerza de la sociedad civil organizada protestando, recordando a las que nos faltan, a las que no llegaron, a las que siguen llorando y si nos van a echar de menos, como de que no, al menos como empleadas, amas de casa y consumidoras.

Este lunes abandonaremos las calles con la esperanza de que no muera ninguna más, para que el silencio sea el grito más desgarrador de una sociedad que demanda ayuda. Dejemos que hable la ausencia, esa extraña que nos toca el corazón con una delgada capa de hielo y expresemos son nuestro silencio el dolor que sentimos cada vez que nos enteramos que otra mujer con nuestro mismo nombre, de nuestra edad, con un trabajo como el nuestro y un montón de sueños y ambiciones por delante, desapareció a causa de la violencia de género.