Sociedad y Justicia

"Guerra contra el narco fue guerra contra la sociedad", acusa activista

febrero 21, 2020

Tihuatlán, Ver.- La llamada "Guerra contra el narco", emprendida por el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, más que combatir a los criminales, solo incrementó la violencia que estos ejercían; sus "daños colaterales" tienen nombre y apellidos, hoy desaparecidos, señaló María Herrera ante empleados y funcionarios municipales.

Familiares integrantes de la Quinta Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas se presentaron en el auditorio de este municipio en el que ubica uno de los más grandes campos de exterminio localizados durante la búsqueda de restos humanos: La Gallera.

María Herrera, quien a la fecha no ha podido localizar a sus cuatro hijos desaparecidos, dos de ellos cuando pasaban por Poza Rica, refirió que gobiernos anteriores, lejos de protegerlos y apoyarlos para buscar, hicieron todo lo posible para evitarlo.

"Cuando nos empezamos a enterar de qué manera se maneja el gobierno, vimos que no iba a ser posible que los buscaran, porque no se iban a encontrar a sí mismos. Al empezar a buscar te vas a dar cuenta que fue tu compadre, tu tío, tu sobrino, tu hermano; por eso no buscan", reclamó.

Señaló que la guerra contra las drogas de Calderón fue realmente una guerra en contra de las familias, de la sociedad.

"Se lavaban las manos culpando al crimen organizado, pero se trató más bien del crimen institucionalizado, porque fue desde las instituciones de gobierno donde se apoya, tolera y financia todas las desapariciones", acusó.

En su caso, refirió que dos de sus hijos pasaron por Poza Rica cuando fueron interceptados por elementos de la entonces Policía Intermunicipal, solo porque el vehículo en el que viajaban portaba placas del estado de Michoacán.

Reiteró que parte del propósito de la Brigada es no solo localizar a los desaparecidos, sino evitar que sigan ocurriendo, "que ninguna familia tenga que volver a perder a un familiar".

Al dirigirse a los asistentes y cuestionar respecto a quienes conocían de esta situación o si sabían de algún lugar donde las personas fueran torturadas, enérgica, dijo que "México es una fosa clandestina y es muy raro que ninguno de ustedes se haya dado cuenta de esto".

Luego de 14 días de búsquedas exhaustivas, con magros resultados, sabe que difícilmente podrá localizar aquí los restos de sus hijos; se sabe ahora que la gran mayoría de las víctimas fueron disueltas en ácido por sus verdugos o los calcinaron hasta desaparecerlos.