Política

Dicotómica asociación entre delincuencia y corrupción

febrero 18, 2020

Inseguridad y corrupción se han convertido en una peligrosa dicotomía que afecta la vida social y, en lo general, a toda la estructura del Estado nacional. Es una realidad cercana que muchos experimentan de manera directa, a veces cotidiana, y que tiene que ver con la delincuencia, los asaltos, la sensación de incertidumbre y demás problemas que lo rondan. Llega a tal grado dicho involucramiento que a veces se convierten en sinónimos, poniendo así en tabla rasa a delincuentes y políticos.

En días recientes, Veracruz –en particular la zona sur de la entidad, eje de los proyectos bandera del gobierno lopezobradorista– se ha visto atosigado por la persistente inseguridad traducida en violentos asaltos, homicidios, algunos de los cuales, no todos, pueden asociarse a la actividad de los grupos delincuenciales en su lucha por el control territorial; es claro que lo anterior no debe ser visto como una excusa ni atajo para que el gobierno evada su responsabilidad en garantizar la seguridad a la ciudadanía.

También se han visto modalidades hasta cierto punto novedosas como los cortinazos a establecimientos comerciales, y ataques a bares y centros nocturnos con elevadas tasas de mortalidad, como sucedió en el tristemente célebre Caballo Blanco, sin dejar de lado la industria del secuestro que ha puesto en la mira de los sistemas nacionales de seguridad pública, a la cintura que va desde Coatzacoalcos a Salina Cruz.

Del otro lado, no hay que olvidar que el crecimiento tanto de grupos delincuenciales, que por varias nomenclaturas se asientan en esta porción del país, como de la infiltración, que han hecho en distintos niveles de la estructura gubernamental, han generado un estado actual de las cosas verdaderamente difícil de solucionar a corto plazo. La acumulación de circunstancias han convertido a Veracruz en paradigma nacional de la imbricación corruptora de la delincuencia, que dicho sea de paso, tiene diferentes niveles de acción en la estructura de gobierno, circunstancia que particularmente acreditó indeseable identidad durante la gestión de Javier Duarte, cuyo pernicioso ejemplo fue nota de fácil imitación en una coyuntura en la que la impunidad bajaba por todo el árbol gubernamental, desde los más altos niveles de Los Pinos a las secretarías estatales, y desde ahí a cualquier nivel de la escala gubernamental como de asociaciones civiles utilizadas como instrumentos de cooptación y acción electoral.

Un menor ejemplo –si es que puede escalarse el efecto corruptor entre grupos sociales– es el caso de Colonias y Congregaciones Unidas de Coatepec, denunciada por la venta fraudulenta de terrenos en agravio de unas 350 familias y claramente asociada e identificada con el ex diputado y alto funcionario del gobierno duartista, Adolfo Mota Hernández. Miembro distinguido del duartismo, el nombre del ex secretario de Educación aparece en nota aparte de esta edición.

Los primeros pasos en cambiar una dañina circunstancia se están dando. El camino es sumamente largo y difícil de solución por su extrema complejidad; sus resultados más tangibles desafortunadamente se darán a mediano plazo. Al actual gobierno le corresponde realizar su mejor esfuerzo pues fue por ello que la ciudadanía le dio su voto. Habrá que ver.

MÁS NOTAS DE febrero 18, 2020

<p>Dicotómica asociación entre delincuencia y corrupción</p>

Dicotómica asociación entre delincuencia y corrupción

Inseguridad y corrupción se han convertido en una peligrosa dicotomía que afecta la vida social y, en lo general, a toda la estructura del Est

Leer nota completa