Política

CONTRACOLUMNA. El p... bache

febrero 14, 2020

"¿Qué derecho tiene un señor o señora de creer que por escribir una columna tenemos que creer que es verdad lo que dice?".

José Saramago

Antes del matrimonio igualitario, la visualización de los grupos marginados tradicionalmente y la puesta en común de sus derechos, cuando se quería desprestigiar o ningunear a cualquier hombre, bastaba con decir: "es puto", para invalidar cualquiera de sus acciones y calidad moral en todo ámbito. Vaya, que hasta la FIFA intervino en el futbol para castigar a las porras mexicanas cuando lanzan a coro este adjetivo al portero del equipo rival.

Como en muchas otras ciudades, en el caso de Xalapa los usuarios de las redes sociales –incluidos los bots al servicio de diversas causas políticas, quienes acrecentarán su presencia conforme se acerque el periodo electoral del año entrante– utilizan el asunto de los baches en la ciudad para minimizar cualquier acción de Gobierno, como si de rellenarlos o eliminarlos dependiera el desarrollo del municipio.

Los baches existen, por supuesto, y nos molesta transitar en nuestros automóviles por calles desechas o llenas de hoyos. Pero, ¿en realidad podemos exigir a nuestras autoridades que el pavimento de todas las vías se mantenga terso, incólume?

Para empezar, habría que evaluar cómo está nuestra ciudad y por qué. Resulta que a finales de 2017, al concluir la administración de Américo Zúñiga, 40 por ciento de las calles ni siquiera estaban pavimentadas, y fuera de los bolardos (postecitos de concreto puestos en el Centro) y la ampliación de algunas banquetas, no recordamos a este ex Alcalde por su obra pública.

Y bueno, para ser justos Xalapa tampoco resurgió con Elizabeth Morales, David Velasco, Ricardo Ahued o Reynaldo Escobar… Porque lo que hicieron no perduró. Un ejemplo claro es la calle Revolución, que se está rehabilitando porque estaba literalmente destrozada y se había reconstruido prácticamente en 2015, con la sustitución de lozas fracturadas, precisamente durante el periodo americanista. Los materiales utilizados resultaron de baja calidad, al igual que los utilizados en muchos otros puntos durante los años recientes.

Otra cuestión es: ¿Somos los automovilistas ciudadanos de primera, frente al resto de la población? Vale recordar que este año se eliminó el impuesto a la tenencia vehicular, con el que al menos podríamos decir que contribuimos con algo para el mantenimiento de las calles y avenidas sobre las que avanzan nuestros autos, motos, etc. ¿Pagan algo los concesionarios de los más de 14 mil taxis y miles de autobuses y vehículos pesados que también contribuyen a su deterioro?

Es decir, ¿por qué el Gobierno debiera anteponer el interés de los automovilistas al de las personas literalmente "de a pie"?, cuando se entendería más importante ampliar banquetas, mejorar el transporte de pasajeros (a cuya regularización tarifaria, por ejemplo, ninguna autoridad quiere entrarle) y hacer de nuestra ciudad un sitio mejor para trasladarse, caminar y finalmente vivir.

Esto sí lo podemos exigir al Ayuntamiento, en lugar de sólo quejarnos del puto bache.