Política

La faena

febrero 10, 2020

Asambleísmo y enconos

Pareciera una consecuencia natural que a los movimientos democráticos una vez que alcanzan el poder se les pegue como lapa los asambleísmos… En cierto modo, es natural que eso suceda, dado que en su interior sobreviven y compiten una constelación de corrientes diversas en torno al proyecto central, pero no así en lo que hace al proyecto de gobierno o al modo como se ejerce el poder… Lo que acontece ahora en Morena donde las desavenencias, tanto por el control del partido como en los propios gobiernos tienen varios antecedentes, sustantivamente diferentes pero parecidos en cómo es que sucedieron conflictos internos que, o bien pudieron descarrilar los nuevos proyectos o terminaron por alejarlos abruptamente de sus propósitos originales… Durante su desarrollo y al concluir el proceso de la Revolución Mexicana, tras la muerte de Madero, un hombre fuerte, Plutarco Elías Calles, pudo "salvar lo salvable" de la revuelta armada que acabó con el porfiriato e institucionalizó políticamente dicho movimiento… Igual sucedió con la Revolución rusa, donde de una forma brutal, Stalin consolidó su dominio expulsando y asesinando a quienes consideraba sus contrarios; León Trosky, el caso más notable entre decenas de miles de competidores en contra de quienes realizó una purga masiva que al final permitió el surgimiento y concreción del stalinismo… El mismo caso de la transición chilena donde Salvador Allende, acaso el ejemplo más ideológicamente consolidado para encabezar un cambio real, fue víctima de las circunstancias creadas por el radical giro que le dio a la economía y la política nacional… El movimiento encabezado por Allende resultó intolerable para los grupos de presión locales, alineados con la ultraderecha y el militarismo y con dinero de la CIA, y delaciones como la de su propio sobrino, el experimento socialista chileno acabó en un golpe de estado y una criminal represión… La experiencia revela que todos los movimientos políticos en busca de un cambio democrático requieren la capacidad aglutinante de una figura fuerte para su consolidación y en ocasiones eso no es suficiente, dada la reacción de los grupos desplazados. Así sucedió en Sudáfrica a la muerte de Nelson Mandela, donde su poderosísima influencia post mortem ha sido insuficiente para que aquel cambio democrático ejemplar se consolidase y esa nación sufrió un retroceso… En medio del paulatino abandono de las categorizaciones del siglo pasado en cuanto a definir a la derecha y a la izquierda, como dos polos opuestos de la lucha económica: la izquierda en busca de más igualdad y la derecha por una mayor "libertad", el experimento democrático de Morena está alcanzando situaciones aparentemente irreconciliables entre las diversas corrientes y liderazgos que viven en su interior y que van desde la ultraizquierda radical a la centro izquierda; en esos afanes por prevalecer olvidan que su enemigo se encuentra afuera, que la reacción no ha bajado la guardia y los grupos de presión hacen todo lo posible para descarrilar el proyecto… Esa soterrada lucha interna los ha hecho olvidar que primero está la consolidación nacional frente a sus adversarios, y que los matices ideológicos podrán venir después… Ese mismo fenómeno se traslada a todos los estados de la República donde gobierna el movimiento creado por López Obrador y Veracruz no es la excepción. Ya se vio al inicio del gobierno cuitlahuista cómo las diferencias grupales se expresaron con toda claridad en el Congreso local donde hubo grupos que actuaron inclusive en contra del morenista, y hasta en alianza con el panismo de Miguel Ángel Yunes… Si Morena pretende seguir gobernando debe poner orden interno, alinear lo que anda chueco y recordar que el mismo Instituto Nacional Electoral de Lorenzo Córdova se ha constituido como un enemigo adicional, pues hará todo lo posible por limitar la participación del Presidente en los próximos comicios, comenzando por el hecho de que AMLO no aparecerá en las boletas electorales… Del mismo modo, la falta de conocimiento de teoría política, historia y de condiciones personales de sus liderazgos emergentes abre un peligroso camino para que muchos escuchen y se plieguen al canto de las dolidas sirenas blanquiazules que pululan en El Estero de Boca del Río, en espera de allegarse nuevamente el poder, y comenzar una purga fascista de adversarios que erradique el movimiento democrático de izquierda que gobierna Veracruz.